LINDAU, ALEMANIA-Cada año se reúnen en el sur de Alemania decenas de premios Nobel y cientos de jóvenes científicos para hablar justamente de la ciencia y su futuro. Pero este año el Lindau Nobel Laureate Meeting no solo cumplió 65 años, sino también fue el escenario para que hoy se firmara la primera declaración a favor de combatir el cambio climático respaldada solo por premios Nobel. Se trata de la “Declaración de Mainau sobre Cambio Climático 2015” (Vea texto completo abajo).

“Basados en los datos del Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC), el mundo tiene que tomar medidas rápidas para reducir las emisiones actuales y futuras de gases de efecto invernadero para así minimizar los riesgos del cambio climático. Creemos que las naciones deben tomar la oportunidad que da la Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas, que se desarrollará en diciembre en París, para tomar acciones decisivas para limitar las emisiones globales futuras”, dice la declaración que fue firmada por 36 premios Nobel.

El astrónomo Brian Schmidt, premio Nobel en Física de 2011, fue quién impulsó la iniciativa que se suma a los varios anuncios a nivel global que se han hecho para afrontar y minimizar las consecuencias del cambio climático.

Entre ellas, la más reciente – y quizás una de las más esperadas– es la declaración de China en la que se comprometió para el 2030 a reducir sus emisiones al menos un 60%, en relación a sus cifras de 2005. Este compromiso es algo que hasta ahora era impensado, durante años esta nación defendió su falta de compromisos ambientales porque implicaban consecuencias para su economía.   

La declaración

La declaración es una idea sobre la que estuvimos hablando durante esta semana, dice Brian Schmidt. “Y como premios Nobel y científicos tenemos la obligación de hacer que los políticos, quienes son los que toman las decisiones finalmente, tengan la información necesaria”, dice.

Ahora bien, no es la primera vez que un grupo de científicos se une para hacer una declaración sobre el tema. En 2007, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, recibió una carta firmada por 100 científicos de alrededor del mundo justo antes de comenzar una reunión en Bali. Sin embargo, en ella se argumentaba –contrario al consenso científico– que el cambio climático no es un problema causado por actividades humanas.

“Es fácil encontrar a cien científicos que estén en contra  (de las evidencias) del cambio climático, o incluso a mil”, dice Brian Schmidt. “Pero también lo es encontrar decenas de miles que sí estén de acuerdo. Y en este caso se trata de 36 que han sido elegidos como los mejores por la ciencia que hacen”.

El punto ahora, alegan los Nobel firmantes, es que las decisiones para tomar acciones reales deben realizarse este año en París en la Reunión de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 21); no se puede esperar cinco años más hasta la próxima reunión para tomar acciones, sería demasiado tarde.

“Si tomamos la decisión de volvernos amigables con el medio ambiente hoy, recién lo lograremos en 50 años más”, asegura George Smoot, premio Noble de Física de 2006.

Si no se toman medidas, continúa Peter Doherty, premio Nobel de Medicina de 1996, serán las mega-ciudades y sus habitantes más pobres los que sufrirán más. Con un futuro donde la mayoría de la población mundial estará concentrada en las urbes, la eficiencia energética y sostenible es urgente.

 “Enfrentamos muchos riesgos y no tenemos certeza absoluta de todo, pero sabemos cómo será el curso general de las cosas”, agrega Steven Chu, premio Nobel de Física de 1997. “Soy un optimista tecnológico y económico, y creo que esto sí se puede hacer”.

Los Nobel no son los únicos que lo piensan. El mes pasado el Papa Francisco hizo pública una encíclica donde llamó a la humanidad –sin importar el credo religioso– que exijan de sus líderes acciones rápidas para salvar el planeta. El texto también va en contra de los escépticos del cambio climático y los trata de  obstruccionistas por estar “preocupados de enmascarar los problemas u ocultar sus síntomas". Pero las críticas también apuntan a la falta de voluntad política para encontrar soluciones.

Y es ese punto el que ha sido el más controversial desde que comenzaron las conversaciones: la falta de acuerdos políticos concretos. Por eso, aunque la mayoría siempre se declare optimista, lo cierto es que no es mucho lo que se ha logrado hasta ahora.

La declaración de Estados Unidos es una gran diferencia, asegura David Gross, premio Nobel de Física de 2004. A fines del año pasado, el país se comprometió a reducir sus emisiones para 2025 entre un 26% y un 28% con respecto a los niveles de 2005. Nuevamente, algo largamente esperado.

La “Declaración de Mainau sobre Cambio Climático 2015” se produce 60 años después de otro texto de la misma índole que se publicó en los comienzos de esta reunión. Esa vez el tema fue relacionado con los riesgos inherentes de la nueva tecnología de bombas nucleares, imperante en la época.  

Algunos de los 36 firmantes de la declaración posan para una foto, en Lindau, Alemania. Fotografía de Lorena Guzmán.

Declaración de Mainau 2015 sobre el Cambio Climático

Nosotros, los científicos abajo firmantes, que hemos sido galardonados con premios Nobel, hemos acudido al Lago Constanza, en el sur de Alemania, para compartir nuestros conocimientos con jóvenes y prometedores investigadores que, al igual que nosotros, vienen de todo el mundo. Hace casi 60 años, aquí en Mainau, una reunión similar de premios Nobel de la ciencia emitió una declaración sobre los peligros inherentes a la recién creada tecnología de las armas nucleares —una tecnología derivada de los avances en ciencia básica—. Hasta ahora hemos evitado una guerra nuclear, si bien la amenaza continúa existiendo. Creemos que nuestro mundo afronta hoy otra amenaza de una magnitud comparable.

Generaciones sucesivas de científicos han ayudado a crear un mundo cada vez más próspero. Esta prosperidad se ha conseguido a costa de un rápido aumento del consumo de los recursos del planeta. Si no se revisa, nuestra cada vez mayor demanda de alimentos, agua y energía acabará por sobrepasar la capacidad que tiene la Tierra para satisfacer las necesidades de la humanidad, y llevará a una tragedia humana a gran escala. Los científicos que estudian el clima en el planeta están observando ya el impacto de la actividad humana.

En respuesta a la posibilidad de un cambio climático inducido por el ser humano, las Naciones Unidas establecieron el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), para proporcionar a los líderes mundiales un resumen del estado actual de los conocimientos científicos. Aun sin ser en absoluto perfectos, creemos que los esfuerzos que han conducido al actual Quinto Informe de Evaluación del IPCC representan la mejor fuente de información sobre el estado actual de los conocimientos sobre el cambio climático. Decimos esto no como expertos en el campo del cambio climático, sino como un grupo heterogéneo de científicos que comprenden en profundidad la integridad del proceso científico y sienten un profundo respeto por la misma.

Si bien sigue habiendo incertidumbre en lo que respecta al alcance exacto del cambio climático, las conclusiones de la comunidad científica contenidas en el último informe del IPCC son alarmantes, especialmente en el contexto de los riesgos identificados en relación con el mantenimiento de la prosperidad humana ante un aumento de más de 2 °C de la temperatura global del planeta. El informe concluye que las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero son la causa probable del actual calentamiento global de la Tierra. Las predicciones derivadas de modelos climáticos indican que es muy probable que a lo largo del próximo siglo la temperatura de la Tierra termine superando en más de 2 °C su nivel preindustrial, a no ser que se lleven a cabo importantes reducciones de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero en las próximas décadas.

Sobre la base de la evaluación del IPCC, el mundo debe avanzar rápidamente hacia una reducción de las emisiones actuales y futuras de gases de efecto invernadero para minimizar los considerables riesgos del cambio climático. Creemos que las naciones del mundo deben aprovechar la oportunidad que ofrece la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París, en diciembre de 2015, para tomar medidas decisivas para limitar las emisiones globales futuras. Esta empresa requerirá de la cooperación de todas las naciones, ya sean desarrolladas o en desarrollo, y deberá ser preservada en el futuro de acuerdo con unas evaluaciones científicas actualizadas. Si no actuamos, expondremos a las futuras generaciones de la humanidad a un riesgo desmedido e inaceptable.

 

Firmantes: Peter Agre, Michael Bishop, Elizabeth Blackburn, Martin Chalfie, Claude Cohen-Tannoudji, Steven Chu, James Cronin, Peter Doherty, Gerhard Ertl, Edmond Fischer, Walter Gilbert, Roy Glauber, David Gross, John Hall, Stefan Hell, Serge Haroche, Jules Hoffmann Klaus von Klitzing, Harold Kroto, William Moerner, Ferid Murad, Ei-Ichi Negishi, Saul Perlmutter, William Phillips, Richard Roberts, Kailash Satyarthi, Brian Schmidt, Hamilton Smith, George Smoot, Jack Szostak, Roger Tsien, Harold Varmus, Robin Warren, Arieh Warshel, Robert Wilson, Torsten Wiesel