Cuando la hembra del mosquito Aedes aegypti succiona la sangre de sus víctimas humanas con frecuencia también deposita el virus que causa el dengue, provocando unos 400 millones de infecciones por año en el mundo. Las formas graves de esta enfermedad dolorosa y similar a la gripe pueden ser mortales, especialmente en niños. Y hasta hace poco no había una forma de prevención realmente eficaz, excepto evitar ser picado por uno de estos insectos.

Pero el pronóstico contra la enfermedad parece mejorar.

Dengvaxia, desarrollada por la empresa farmacéutica francesa Sanofi, ya fue aprobada para su uso en tres países: México y Filipinas aprobó la vacuna a principios de este mes. La semana pasada, la compañía también anunció que el fármaco recibió luz verde en Brasil, que registró más de 1,4 millones de casos de la enfermedad en 2015. Aún no está claro cuándo se aplicarán las vacunas —y a qué precio—, mientras la empresa y los países están negociando los términos.

La vacuna de Sanofi, que está diseñada para convencer al sistema inmunológico humano de que fabrique anticuerpos contra las cuatro formas de dengue, incluye un virus vivo compuesto por otro atenuado de la fiebre amarilla. (El virus de la fiebre amarilla y el del dengue son del mismo género) En la vacuna, sin embargo, este virus está genéticamente diseñado para incluir genes que codifiquen para las proteínas del dengue. También se están desarrollando otras vacunas contra el dengue, pero ninguna recibió aprobación.

Es evidente la necesidad de una vacuna eficaz. La enfermedad transmitida por mosquitos tiene un alcance masivo y creciente. El dengue se ha convertido en una amenaza cada vez mayor en todo el mundo porque ha crecido tanto la gama de mosquitos que portan la enfermedad como la gente que viaja a lugares donde el dengue es endémico. Los funcionarios de salud también han mejorado en el diagnóstico de la enfermedad. El dengue se ha registrado en Japón después de 70 años. La cantidad de casos ha aumentado en Brasil y sus países vecinos. Mientras tanto, en Estados Unidos hubo un brote este año en Hawai y la enfermedad ya es endémica en Puerto Rico.

Eso no quiere decir que Dengvaxia sea una vacuna perfecta. En los ensayos clínicos sólo redujo las posibilidades de desarrollar la enfermedad en 60 por ciento. Además, solo está aprobada para su uso en personas de entre nueve y 45 años que vivan en áreas donde el dengue es endémico; no se puede usar en niños pequeños o ancianos. De hecho, la vacuna parece ser menos efectiva en niños menores de nueve años, particularmente en  menores de seis años, cuyos sistemas inmunológicos son especialmente vulnerables y serían parte del grupo que más necesita la vacuna. También hay preguntas sin respuesta en relación con los individuos inoculados que potencialmente podrían desarrollar casos más graves de la enfermedad si la contraen más tarde en la vida.

A pesar de que Brasil y otros países tropicales intentan contener el dengue controlando la población de mosquitos e impulsando campañas de salud pública, también se enfrentan a otras amenazas transmitidas por mosquitos, como el chikungunya y, cada vez más, el zika. En Brasil, esta última enfermedad —que causa síntomas similares al dengue— recientemente se ha relacionado con los bebés de madres infectadas que nacieron con cabezas anormalmente pequeñas, condición que se conoce como microcefalia. Los investigadores han detectado un repunte alarmante e inexplicable de estos casos en la zona noreste del país. Eso se suma a informes anteriores, documentados por Scientific American, que vinculan el zika con otra condición que puede causar parálisis.

Desde la perspectiva de Estados Unidos aún no está claro cómo se usará una vacuna a nivel nacional, si se utiliza en áreas que ya han registrado casos de dengue —como Hawaí o Florida— o quizás entre los que viajan a países donde el dengue es endémico. Por ley, la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos no puede hacer comentarios sobre si se está analizando una solicitud para usar la vacuna en el país. Pero Harold Margolis, jefe de la sección del dengue en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, dice que la vacuna parece ser segura y bien tolerada en ensayos clínicos.

Aún así, Margolis tiene algunas reservas. “La vacuna tiene una eficacia significativamente menor para el dengue 1 y 2 que para el dengue 3 y 4”, dice, refiriéndose a las cepas del virus, que son distintas pero están estrechamente relacionadas. También agrega que la vacuna puede funcionar de manera diferente en entornos y comunidades más grandes en comparación con su desempeño en ensayos clínicos. En abril de 2016, los asesores en inmunización de la Organización Mundial de la Salud examinarán la vacuna y darán recomendaciones para su uso. En última instancia, dice Margolis, “EE. UU. está interesado en tener una vacuna que prevenga la enfermedad”.