Tras diez meses de viaje, el pasado 21 de septiembre la sonda espacial MAVEN de la NASA llegó a la atmósfera de Marte. En las últimas semanas ha ajustado su órbita y probó sus instrumentos para poder dar inicio a una misión científica de al menos un año que analizará su atmósfera en busca de explicar cómo Marte se convirtió en el planeta que es hoy.

La ingeniera costarricense Sandra Cauffman, funcionaria del centro espacial Goddard de la NASA, es la subjefa de la misión. Ella es en buena parte responsable de que la sonda se haya construido y haya llegado a su destino. En una entrevista con Scientific American en español, nos cuenta cómo ha sido desarrollar este proyecto y lo que espera se descubra con los datos recopilados por MAVEN, la nave de evolución volátil de la atmósfera de Marte, por sus siglas en inglés.
 
A continuación un extracto de la entrevista.
 
El 18 de noviembre del 2013 partió la sonda MAVEN de Cabo Cañaveral para emprender su viaje de 10 meses hasta el Planeta Rojo, ¿cómo ha sido su trabajo en estos meses de travesía?
 
Ha sido una larga espera. Todo salió tan perfecto, desde que le propusimos la misión a la sede de la NASA hasta el domingo (21 de septiembre) que entramos en la órbita todo ha salido tal como lo teníamos previsto, la hora, el minuto, el segundo, todo.
 
¿Como fue el trabajo previo? Para llegar aquí han trabajado 11 años…
En el 2003 el investigador principal de la misión, el doctor Bruce Jakosky de la Universidad de Colorado, empezó a pensar que por qué no hacíamos una misión para estudiar la atmósfera marciana, nunca se había hecho, entonces él lo discutió con otros dos colegas y empezaron a conseguir alianzas, ver a quién iban a usar como socios.
Debían decidir si iban al Centro de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL, por sus siglas en inglés), que siempre ha hecho las misiones planetarias, o si se venían al Centro Goddard. Decidió venir a Goddard. Esta es la  primera misión planetaria completa que ha hecho el Centro Goddard.
 
 ¿Usted ha estado involucrada con la misión desde que nació?
No, yo era la directora de una misión pequeñita que valía solamente  $121 millones, pero el subdirector de la misión MAVEN se iba a pensionar, entonces el director de la misión dijo que no podía quedarse sin un subdirector y fue así como me llamaron a mí, me siento muy honrada de que fuera así.  Dos semanas después otra persona se hizo cargo de la misión pequeñita y yo pasé a ser la subdirectora de la misión MAVEN que costó $671 millones.
 
¿En qué momento se involucró usted en la misión?
Yo me involucré desde unos meses antes del “Critical Design Review” (la etapa donde se verifican los diseños finales de los componentes de la misión), eso fue como tres años antes del lanzamiento.
 
¿Cómo es su día a día dentro de este proceso?
Desde que se lanzó, la verdad es que el satélite es completamente autónomo, no hemos tenido que tocarlo mucho, solo estamos en contacto con el equipo de comunicaciones tratando de ver por dónde va el satélite, si hay que hacer alguna corrección de trayectoria; habíamos planeado seis y solo tuvimos que hacer cuatro porque todo ha sido tan perfecto.
De camino también tuvimos la oportunidad de tratar de hacer una observación del cometa Ison, pero el cometa no era muy estable y al darle la vuelta al Sol se disipó, pero pudimos ejercitar uno de los instrumentos que tenemos a bordo.
A lo largo de estos 10 meses hemos tratado de encender el resto de los instrumentos y ejercitarlos, tres días antes de llegar cargamos todos los comandos, y en el momento de ingreso, lo hizo justo en la órbita y la altitud que se había programado. Teníamos proyectado que ingresara en una órbita de 35 horas y a una altitud de 380 kilómetros, llegó e ingresó a una órbita de 35,2 horas y la altitud fue de 382 kilómetros, bien cerquita del margen de error, ¡increíble!

Sandra Cauffman junto a Chris Scolese, director del NASA Goddard Space Flight Center (izquierda) y George Morrow, director de los proyectos de vuelo del Goddard Space Flight Center. Foto Cortesía de Sandra Cauffman.


 
¿Qué sintió usted al ver que la sonda llegó a su destino y con tal exactitud?
Bueno, fue increíble. Esta es la octava misión en la que yo trabajo, pero la primera planetaria. En todas las demás el momento de lanzamiento ha sido el momento más crítico de la misión, eran misiones que poníamos en órbita alrededor de la Tierra. 
Esta vez sabíamos que iba a Marte, y sabíamos que iba a llegar, pero han sido 10 meses de espera y ansiedad.
 
¿Cuáles son sus responsabilidades como subjefa de misión?
Estaba encargada de todos los aspectos técnicos de la misión. Estaba a cargo de que todos los requisitos estuvieran cumplidos, que todas las pruebas se hicieran y de asegurarme de que todo se construyera bien; todo esto a tiempo y dentro del presupuesto.  

¿Cuáles son los objetivos de esta misión? ¿En qué se diferencia de otras misiones a Marte?
Es la primera misión que hemos mandado a Marte para estudiar específicamente la atmósfera superior marciana. No ha habido ninguna otra misión que haya hecho eso. Así que estamos emocionadísimos porque eso nos va a ayudar a entender cómo es que Marte llegó a ser el planeta que es hoy en día.
Sabemos que hubo agua. Hay mucha evidencia de que hubo agua en Marte, y hasta hemos podido calcular cuánta agua pudo haber habido en el planeta. Pero la atmósfera  marciana es muy escasa y no hay esa presión que hay aquí en la Tierra que nos permite que haya agua en la superficie. La presión en el planeta Marte es solo de como 7 milibares, en la Tierra es de 1013 milibares. Aparte de que Marte no tiene un campo magnético como el que tiene la Tierra.
Hace 4.000 millones de años atrás ­–o quién sabe cuándo–, el campo magnético de Marte se apagó.  Hay evidencia de que hay lugares que están con magnetismo, pero  no es un campo magnético global como el que tiene la Tierra. Cuando el viento solar, que está soplando constantemente, llega a Marte, está arrancando esta atmósfera completamente.
Entonces, queremos medir cuál es la tasa de escape a la que se está desgastando la atmósfera, queremos medir los procesos hoy en día en la atmósfera superior marciana para ver qué es lo que está pasando y qué está contribuyendo a la pérdida de los gases de la atmósfera superior marciana, y viendo esos datos vamos a tratar de extrapolar esos datos a 4.000 millones de años atrás y tratar de ver cómo era Marte antes, si tenía una atmósfera más gruesa, si pudo haber habido agua en su superficie  y cuánto y, si hubo agua, tal vez si hubo vida microbiana.
Estos van a ser datos complementarios con los rovers que tenemos en la superficie marciana. Tenemos a Curiosity y a Opportunity, y a pesar de que el centro Goddard nunca ha hecho una misión completa a Marte, sí hemos construido instrumentos para misiones marcianas. El rover Curiosity tiene un espectrómetro de masas que fue construido por el mismo equipo que construyó el espectrómetro de masas que está a bordo de MAVEN. Entonces los datos van a ser desde la superficie marciana con Curiosity hasta más de 6.000 kilómetros sobre la superficie marciana. La órbita de Maven es bien elíptica, llega a más o menos 150 kilómetros hasta a más de 6.000 kilómetros.
 
De todo lo que va a descubrir MAVEN sobre Marte, ¿qué pregunta de particular interés personal espera responder?
Qué procesos están ocurriendo hoy día que están contribuyendo a que  la atmósfera continuamente se arranque y ver si esos procesos están ocurriendo en la Tierra hoy en día. Tenemos esa evidencia de que hay cambio climático global. ¿La Tierra llegará un día a ser como Marte? ¿Los humanos podemos hacer algo al respecto?

¿Cómo va a ser el próximo año para usted?
Ahora que ya llegó a Marte, en las próximas semanas vamos a bajar la órbita y chequear todos los instrumentos. La fase científica empieza el 8 de noviembre y va a ser de un año. Tenemos suficiente combustible a bordo para extender esta fase científica por siete años más, si la NASA nos da los fondos para el equipo de operaciones.  
Pero ya mi trabajo se terminó. Mi trabajo es de diseño, de construcción, de asegurar de que los instrumentos que se construyen recojan los datos que los científicos necesitan. Una vez que el satélite ya está en órbita y los instrumentos chequeados, ya no tengo más que hacer, todo se lo entregamos al equipo de operaciones.  
 
Después de MAVEN, ¿qué viene?
He empezado a trabajar con una científica en una propuesta. Es un proceso competitivo, por lo que no le puedo decir mucho de lo que estoy haciendo, nada más le puedo decir que es a un cometa.