Algunos pacientes con infecciones respiratorias bacterianas podrían evitar los antibióticos, según sugiere un nuevo estudio.

Eso es porque, para los autores, la mayoría de las infecciones respiratorias bajas que causan las bacterias no son más graves que las de otros orígenes.

"Los médicos tienen temor de pasar por alto una infección respiratoria baja bacteriana porque suelen asumir que la enfermedad es más grave y prolongada, así que recetan antibióticos como una estrategia defensiva", dijo la autora principal, doctora Jolien Teepe, del Centro Médico Universitario de Utrecht, en Países Bajos.

"Nuestros resultados demuestran que las infecciones bacterianas del tracto respiratorio bajo suelen ser leves, sin complicaciones, con una evolución similar a la de las infecciones no bacterianas y no exige la indicación inmediata de antibióticos", agregó Teepe.

Los antibióticos solo eliminan infecciones bacterianas y no virus como los de la gripe, los resfríos y la mayoría de los dolores de garganta.

Los autores analizaron información sobre 834 adultos que consultaron con médicos de atención primaria por tos aguda. Se les diagnosticaron infecciones del tracto respiratorio bajo. La mayoría eran infecciones virales, que no responderían a los antibióticos; 162 personas tenían infecciones bacterianas.

Los pacientes con infecciones bacterianas eran más propensos que aquellos con infecciones virales a fumar y a haber tenido tos durante más tiempo antes de consultar al médico.

Los médicos tendían a evaluar los síntomas con más gravedad cuando las infecciones eran bacterianas. Ninguno, ni siquiera los pacientes con infecciones bacterianas, recibió antibióticos.

Durante cuatro semanas, los pacientes anotaron los síntomas en un diario.

En los dos a cuatro días posteriores al control clínico inicial de la tos, los pacientes con infecciones bacterianas se sentían peor que los pacientes con infecciones virales, según publica el equipo en Annals of Family Medicine.

El 27 por ciento de los pacientes con infecciones bacterianas se sentía lo suficientemente grave como para volver al médico por lo menos una vez más durante el estudio, comparado con el 17 por ciento de los pacientes con infecciones virales.

Pero al finalizar las cuatro semanas, los pacientes con distintos tipos de infección no reportaron diferencias clínicamente significativas sobre cómo habían disminuido los síntomas más graves.