Los niños que nacen mediante un parto programado una semana antes de la fecha esperada para un embarazo normal son más propensos a tener problemas de salud, aprendizaje y conducta en la edad escolar que aquellos que nacen a término, sugiere un nuevo estudio.

Muchos estudios previos habían determinado que los bebés prematuros a menudo tienen trastornos respiratorios y digestivos. Algunos también tendrán problemas visuales, auditivos, cognitivos, sociales y conductuales.

Un embarazo normal dura unas 40 semanas; los bebés que nacen después de las 37 semanas de gestación son considerados "a término".

Pero en el estudio, los niños que habían nacido de manera programada a las 37 semanas de embarazo eran un 26 por ciento más propensos a los trastornos del desarrollo que los que habían nacido a las 40 semanas de gestación. El riesgo era del 13 por ciento con el parto programado a las 38 semanas.

Los partos programados incluyen procedimientos como la inducción del trabajo de parto o la cesárea.

El equipo de Jason Bentley, de la Universidad de Sídney, en Nueva Gales del Sur, Australia, analizó información de 153.730 niños que habían nacido con 32 semanas de gestación o más en el período 2002-2007 en Nueva Gales del Sur.

El 48 por ciento de los partos había sido programado a la semana 37 de gestación y el 55 por ciento de los casos, a la semana 38 de embarazo, según publica el equipo en la revista Pediatrics.

A todos los niños se les había realizado una evaluación del desarrollo a los 5 años. Los autores detectaron que el 9,6 por ciento tenía algún trastorno en edad escolar.

El parto programado antes de término era uno de los factores de riesgo de ese resultado. Los trastornos del desarrollo también eran más comunes en los varones, en los bebés pequeños al nacer o de las madres más jóvenes al momento del parto, que eran más pobres o que fumaban.

Aunque en algunos casos hay que programar el parto por problemas de salud de la madre o el feto, los autores opinan que los partos deberían demorarse todo lo posible dentro del período normal de gestación.

Para los autores, la inducción del trabajo de parto o la cesárea sin motivo médico no deberían programarse antes de las semanas 39 ó 40 de embarazo.