Los adultos mayores que comen saludablemente, es decir, con más frutas y verduras, frutos secos y pescado, serían menos propensos a padecer deterioro cognitivo en el tiempo.

"Es como si una alimentación saludable influya en los factores de riesgo cardiovascular y la enfermedad coronaria, y fuera un mecanismo importante para reducir el riesgo de deterioro cognitivo", dijo el autor principal, Andrew Smyth, de la Universidad McMaster, Hamilton, Ontario, Canadá, y la Universidad Nacional de Irlanda, Galway.

Explicó que los resultados se mantuvieron tras excluir a los participantes con complicaciones como un accidente cerebrovascular (ACV), lo que sugiere que el beneficio reduciría el riesgo de padecer deterioro cognitivo sin indicadores claros de enfermedad cardiovascular avanzada.

"Como nuestro estudio es observacional, solo podemos decir que la alimentación saludable está asociada con una disminución del riesgo de padecer deterioro cognitivo y no podemos asegurar que sea una relación causal", agregó.

Su equipo analizó los datos de dos ensayos clínicos aleatorizados multinacionales con un antihipertensivo y más de 27.000 hombres y mujeres de 55 años o más con antecedentes coronarios, enfermedad arterial cerebral o periférica, o diabetes de alto riesgo.

El seguimiento duró hasta la muerte, un ACV, un infarto o una internación. Esto es durante menos de cinco años en la mitad de los casos.

Los participantes respondieron un cuestionario de frecuencia alimentaria de 20 puntos al inicio de los estudios y un examen mental por los menos dos veces en cada estudio.

Los exámenes revelaron un deterioro cognitivo evidente en casi el 17 por ciento de los 27.000 participantes (4.699).

Los participantes con la dieta más saludable eran un 24 por ciento menos propensos a padecer deterioro cognitivo durante el estudio que aquellos con la dieta menos saludable, según publica el equipo en Neurology.

"Nuestro estudio demuestra que los participantes con la dieta más saludable tendían a ser más activos, menos propensos a fumar y con un índice de masa corporal (IMC) más bajo que el resto", dijo Smyth. "Esto sugiere que tener una alimentación saludable estaría asociado con un estilo de vida saludable en general", agregó.

El 14 por ciento de los participantes con la dieta más saludable padecía deterioro cognitivo, comparado con el 18 por ciento del grupo con la dieta menos saludable tras considerar la actividad física, la hipertensión y el cáncer.

Cecilia Samieri, del INSERM y la Universidad de Burdeos, Francia, y que no participó del estudio, explicó que la investigación no se diseñó para determinar cuánto habría que modificar el estilo de vida para reducir el deterioro cognitivo y que esa respuesta no es fácil de inferir.

"Es interesante advertir que el 20 por ciento de los participantes que más adherían a la dieta saludable parecían beneficiarse con esta protección solamente, no así aquellos con una dieta moderadamente saludable", dijo Samieri por e-mail.

Señaló que los resultados no podrían generalizarse porque todos los participantes tenían alto riesgo de padecer enfermedad cardiovascular.