Las mujeres que llegan a la menopausia antes de los 45 años son más propensas a tener problemas cardiovasculares y a morir más jóvenes que las que lo hacen más tardíamente, de acuerdo con un nuevo estudio.

Esto sugiere que la edad de la menopausia anticiparía el riesgo cardíaco femenino futuro, según dijo el autor principal, doctor Taulant Muka, del Centro Médico de la Universidad de Erasmo, Rotterdam, Holanda.

"Las mujeres con menopausia precoz sería un grupo blanco para implementar estrategias proactivas de prevención cardiovascular", agregó Muka.

Su equipo publica en JAMA Cardiology que una de cada 10 mujeres llega a la menopausia a los 45 años de forma natural. Esto ocurre cuando los ovarios reducen o dejan de producir ciertas hormonas, como los estrógenos. Una cirugía o una enfermedad pueden adelantar la menopausia.

El equipo analizó información de 310.000 mujeres que participaron de 33 estudios publicados desde 1990 y halló que las participantes con menopausia precoz tenían un 50 por ciento más riesgo de desarrollar enfermedad coronaria que aquellas con la menopausia a edad más avanzada.

Además, eran un 20 por ciento más propensas a morir por ese motivo (incluido el infarto o el ACV) y un 12 por ciento más vulnerables a morir por cualquier causa durante el período de seguimiento en cada estudio.

Un segundo análisis sobre las participantes que habían llegado a la menopausia antes de los 50 y entre los 50 y 54 años reveló en este segundo grupo un riesgo más bajo que en el primero de morir por coronariopatía.

Para Muka, la edad de inicio de la menopausia influye en el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca y otros problemas hormonales. Además, es un signo de envejecimiento.

Las doctoras JoAnn Manson, del Hospital de Brigham y las Mujeres, Boston, y Teresa Woodruff, de Northwestern University, Chicago, escribieron en un editorial sobre el estudio que las sociedades científicas coinciden en que hay que tener en cuenta la terapia hormonal, si corresponde, al atender a las mujeres con menopausia precoz. La terapia sirve para manejar los síntomas y proteger la salud ósea y vascular.