El uso prolongado de analgésicos elevaría el riesgo de sufrir de pérdida audición, según sugiere un nuevo estudio.

Los autores analizaron información de casi 56.000 mujeres estadounidenses y observaron que el uso de antiinflamatorios no esteroides (AINE), como naproxeno (Aleve), ibuprofeno (Motrin) y acetaminofeno (Tylenol) durante seis años o más estaba asociado con un aumento del riesgo de padecer trastornos auditivos, comparado con el uso de esos fármacos durante un año o menos.

"La disminución auditiva es extremadamente común en Estados Unidos y afecta la calidad de vida", dijo el autor principal, doctor Gary Curhan, de Harvard y del Hospital de Brigham y las Mujeres, Boston.

Agregó que los riesgos de los analgésicos del estudio van más allá de la disminución auditiva y los pacientes deberían hacer todo lo posible para evitar el uso prolongado de esos fármacos. "En general, son seguros cuando se toman en las dosis habituales por poco tiempo", indicó. "El uso prolongado debería estar justificado".

Las participantes que utilizaban los AINE por lo menos dos veces por semana durante seis años o más eran un 10 por ciento más propensos a padecer pérdida auditiva que las usuarias de esos fármacos durante menos de un año.

Las mujeres que utilizaron acetaminofeno durante por lo menos seis años eran un 9 por ciento más propensas a padecer trastornos auditivos que aquellas con menos tiempo de exposición a esos fármacos, según publica el equipo en American Journal of Epidemiology.

En cuanto a la aspirina, los autores no hallaron una relación estadísticamente significativa entre la pérdida de audición y la duración del uso.

La aspirina estuvo asociada previamente con la aparición de acúfenos y el uso excesivo de Vicodin, un analgésico con acetaminofeno, estuvo asociado con la pérdida auditiva, según recordó la doctora Jennifer Derebery, de la Clínica del Oído House y de University of California, Los Ángeles, y que no participó del estudio.

La población no asocia tanto al ibuprofeno con el daño auditivo, según comentó Derebery.

A pesar de que es pequeño el aumento del riesgo con otros analgésicos analizados, la disminución auditiva es tan común en la población que hasta una leve diferencia del riesgo se traduce en un problema de salud pública.

Durante el estudio, casi 19.000 mujeres sufrieron de pérdida auditiva. El equipo estimó que un 5,5 por ciento de esos casos podría atribuirse a los AINE o el acetaminofeno.

Pero el estudio es observacional y no prueba que esos fármacos deterioren la audición.