Muchos menores de cinco años tiene sus propias tabletas y celulares inteligentes que, a menudo, utilizan sin control o ayuda de sus padres, según indica un estudio pequeño de Estados Unidos.

Mientras que los resultados, que surgen de una encuesta a los padres de 350 hogares de Filadelfia, no son representativos del país ni describen el efecto del uso intensivo de la tecnología en los niños, señalan "la naturaleza negativa de la exposición digital" en los más pequeños, indicó en un correo electrónico la coautora, doctora Matilde Irigoyen, del Centro Médico Albert Einstein, Filadelfia.

Casi la mitad de los bebés de los hogares estudiados utilizaba dispositivos móviles todos los días antes de cumplir el año de edad. A los dos años, lo hacía más del 75% de los niños, según publican los autores en Pediatrics.

El doctor David Hill, titular del Consejo de Comunicaciones y Medios de la Academia Estadounidense de Pediatría, recordó que a los padres se les recomienda que los niños no utilicen las pantallas antes de los dos años porque interfiere con el aprendizaje y el desarrollo del lenguaje.

Esos consejos son anteriores a la invención de los celulares inteligentes y las tabletas. Y aunque la exposición temprana a la televisión está asociada con una alteración del lenguaje, la evidencia de los beneficios o los riesgos de los juegos y las aplicaciones móviles no es tan clara, según indicó Hill, que no participó del estudio.

"Los padres deben saber que la información que reciben sobre la utilidad del uso de los dispositivos móviles en el aprendizaje infantil carece de respaldo científico sólido", dijo Hill.

"¿Unos pocos minutos delante de una pantalla daña el desarrollo infantil? Probablemente no. Pero cuando esas pantallas comienzan a interferir con las interacciones cara a cara, la práctica de las funciones ejecutivas y el sueño, aparecen los problemas reales", agregó.

El equipo de Irigoyen entrevistó a los padres de niños de entre seis meses y cuatro años atendidos al final del 2014 en una clínica pediátrica de un barrio de bajos ingresos.

A los cuatro años, la mitad de los niños tenía su propia televisión y el 75% su propio dispositivo móvil. Los niños pasaban unos 45 minutos por día delante de la TV, 27 minutos mirando programas o videos en un dispositivo móvil, 22 minutos utilizando las aplicaciones y 15 minutos jugando con una consola.

La mayoría de los padres permitía que sus hijos jugaran con los dispositivos móviles para poder hacer las tareas del hogar y muchos también los utilizaban para mantener ocupados a los niños y tranquilos en lugares públicos o durante las salidas. El 28% de los padres usaba el dispositivo móvil para dormir a sus hijos.

El equipo señala como limitaciones del estudio el tamaño de la muestra y el nivel de precisión de las respuestas de los padres sobre el uso de los dispositivos móviles en el hogar.

El doctor Dimitri Christakis, director del Centro para la Salud, la Conducta y el Desarrollo Infantil del Hospital de Niños de Seattle, consideró que los padres deberían comprender que todas las aplicaciones, como los programas de televisión, no son iguales.