CHICAGO - Investigadores del alzhéimer en la Universidad de Harvard están escaneando por primera vez el cerebro de pacientes saludables en busca de la presencia de una proteína característica llamada tau, que forma una mezcla de fibras nerviosas asociadas con la fatal enfermedad.

Las nuevas ecografías son parte de una extensa prueba clínica llamada tratamiento antiamiloide en alzhéimer asintomático o A4, el primero diseñado para identificar y tratar pacientes con las primeras etapas de la enfermedad antes de que comience la pérdida de la memoria.

Los pacientes aceptados a la prueba A4 ya tienen depósitos de beta amiloide, la otra proteína asociada con el alzhéimer. La adición del escáner de las tau permitirá a los científicos a lograr un mejor entendimiento de los eventos que llevan al alzhéimer.

La enfermedad afecta a 5 millones de estadounidenses y se prevé que 16 millones sufran de alzhéimer para el 2050.

La doctora Reisa Sperling, del Hospital General de Massachusetts, en Boston, y quien dirige la prueba de 1.000 pacientes, dijo que tau es comúnmente hallada en pequeñas cantidades en personas saludables de más de 70 años, pero está generalmente limitada a un área del cerebro llamado lóbulo temporal medial.

Cuando lo depósitos de placa beta amiloide están presentes, de alguna manera abre la puerta para que las tau se extiendan a otras partes del cerebro, causando la muerte de células y el declive cognoscitivo.

"Las tau son (...) las que dañan el cerebro. Poder verlo en seres humanos vivos es un avance", dijo el doctor Keith Johnson, director de neuroimagen molecular en el hospital, que lidera la parte de imágenes de la prueba A4.

En el estudio, a los pacientes se les ofrecerán tratamientos para remover los amiloides del cerebro con la esperanza de contener las tau.

Varias compañías han desarrollado fármacos para remover los amiloides y alterar el curso del alzhéimer, pero todos fracasaron en mostrar beneficios significativos. Sperling y otros investigadores creen que ello se debe a que los medicamentos fueron utilizados demasiado tarde después del comienzo de la enfermedad.

En el 2012, el fármaco solanezumab, de Eli Lilly, falló en frenar la enfermedad en dos pruebas con pacientes con síntomas leves a moderados. Pero los resultados combinados mostraron que el medicamento pareció enlentecer el declive cognoscitivo en un 34 por ciento entre los pacientes que comenzaron con síntomas leves.

Los pacientes en la prueba A4 recibirán de forma aleatoria el fármaco antiamiloide de Lilly o un placebo por unos tres años. Lilly financia la prueba, junto con los Institutos Nacionales de Salud y varias organizaciones filantrópicas.

Los investigadores planean tomar imágenes de las proteínas tau en hasta 500 pacientes en la prueba A4.