Las familias que comen con la televisión encendida tienden a consumir alimentos poco saludables y a disfrutar menos de la comida que las que dejan la pantalla apagada, de acuerdo con un estudio realizado en Estados Unidos.

Y eso se aplica hasta en las familias que solo usaban la televisión como ruido de fondo, publica el equipo en la revista Appetite.

"Las comidas familiares protegen muchos aspectos de la salud infantil", dijo la autora principal, Amanda Trofholz, investigadora de la University of Minnesota, en Mineápolis.

Y agregó que los padres pueden aprovechar ese momento para conversar con sus hijos y enseñarles a poner límites en la alimentación.

Su equipo analizó vídeos grabados de 120 familias con por lo menos un niño de entre 6 y 12 años.

Las familias habían visitado clínicas de atención primaria de Mineápolis entre el 2012 y el 2013; la mayoría tenía bajos ingresos y pertenecía a minorías. Registraban dos de sus comidas familiares diarias con un iPad y les informaban a los investigadores qué habían comido y cuánto lo habían disfrutado.

El equipo evaluó cuán saludables eran las comidas, si la familia miraba la televisión durante la comida y la atmósfera emocional.

Apenas un tercio comía con el televisor apagado durante ambas comidas registradas. Un cuarto lo hacía con la televisión encendida en una de las dos comidas y el 43 por ciento comía con la televisión encendida siempre.

Dos tercios de las familias que comían con la televisión encendida prestaban atención a la pantalla y el otro tercio la utilizaba solo como ruido de fondo.

Las familias que comían con el televisor apagado en una comida disfrutaban más ese momento del día que las familias que miraban televisión durante ambas comidas, sin importar si prestaban atención a la imagen.

Las familias que no miraban televisión durante las comidas consumían alimentos significativamente más saludables que el resto. Las familias que usaban la televisión como ruido de fondo también ingerían alimentos más saludables que las familias que miraban activamente televisión mientras comían.

Además, cuando las familias comían mirando televisión, ingerían más comida rápida que cuando el televisor permanecía apagado.

No obstante, los niños de las familias que miraban televisión mientras comían no eran más propensos a tener sobrepeso u obesidad que los niños de las familias que no encendían el televisor al comer.