Los adultos mayores con un andar lento están expuestos a un aumento del riesgo de desarrollar deterioro cognitivo y demencia, de acuerdo con un meta análisis.

"Dadas sus características de seguridad, costo y efectividad, y facilidad para probar e interpretar, el andar sería un indicador efectivo de avance del deterioro cognitivo y la demencia en los adultos mayores", escribe en Journal of Gerontology: Medical Sciences el equipo de Minghui Quan, de la Universidad de Deportes de Shanghái, China.

Los autores revisaron 17 estudios prospectivos sobre la velocidad al caminar. Siete evaluaron el deterioro cognitivo, siete hicieron lo mismo con la demencia y tres se ocuparon de ambos trastornos. Los 10 estudios sobre el deterioro cognitivo habían incluido a casi 10.000 participantes, mientras que en los 10 estudios sobre la demencia habían participado más de 14.000 personas.

Los que caminaban más lento tenían un 89 por ciento más riesgo de desarrollar deterioro cognitivo, aunque no se observó una relación lineal entre el andar y el riesgo de deterioro cognitivo.

El riesgo de desarrollar demencia creció un 66 por ciento en los participantes con el andar más lento. Tres estudios, con información sobre la relación entre la dosis y la respuesta, habían identificado un riesgo relativo de deterioro cognitivo de 1,13 por cada decímetro/segundo menos de velocidad al caminar.

Para el equipo, el paso podría ser un indicador de función cognitiva por varios motivos.

Caminar no es una actividad automática, comentan los autores, ya que "demanda la coordinación invisible de varios sistemas neurológicos, como las actividades motrices, sensoriales y cerebelares". Un paso lento también podría favorecer el sedentarismo, lo que, a la vez, está asociado con el deterioro cognitivo y la demencia.