La población mundial con valores de presión arterial lo suficientemente elevados como para que tengan que modificar el estilo de vida o usar medicamentos está creciendo, de acuerdo con un nuevo estudio.

En JAMA, los autores publican que la presión sistólica o máxima, en especial, está asociada con complicaciones y muerte si supera una lectura de 110.

"Es una de las principales causas de enfermedad en el mundo y uno de los primeros factores de riesgo en casi todos los países y niveles socioeconómicos", dijo el autor del estudio, doctor Gregory Roth, cardiólogo de la University of Washington, en Seattle.

La presión sistólica describe la fuerza de la sangre contra las paredes de las arterias cuando el corazón late. La presión diastólica -o mínima- indica la misma fuerza cuando el corazón descansa entre latidos.

La Asociación Estadounidense del Corazón aconseja mantener la presión sistólica por debajo de los 120 mmHg y la presión diastólica por debajo de los 80 mmHg.

Roth analizó con colegas de otros países datos del estudio Carga Mundial de la Enfermedad, las Lesiones y los Factores de Riesgo 2015 sobre la población mundial con valores de presión de entre 110 y 115 mmHg o más de 140 mmHg (un punto en el que se comienzan a indicar medicamentos).

La prevalencia de valores de entre 110 y 115 mmHg creció de 73.119 casos por cada 100.000 personas en 1990 a 81.373 casos por cada 100.000 personas en el 2015. En tanto, la prevalencia de valores de 140 mmHg o más aumentaron de 17.307 a 20.526 casos por cada 100.000 personas en el mismo período.

El equipo estimó el daño que causó la presión sistólica alta en ese tiempo y determinó que la mortalidad por valores de entre 110 y 115 mmHg creció 10 casos por cada 100.000 personas en 25 años. Por valores de 140 mmHg o más, lo hizo ocho casos por cada 100.000 personas.

La mayoría de las muertes por presión sistólica elevada se debió a la coronariopatía y el accidente cerebrovascular (ACV).