Un estudio hecho en Australia revela que las abuelas que cuidan a sus nietos un día por semana superan en las pruebas cognitivas a las abuelas que tienen menos contactos con sus nietos.

Los autores aseguran que los beneficios cerebrales de compartir con los nietos no se derivaría solo del compromiso social, sino del compromiso "activo" en esas relaciones.

"El punto clave es haber hallado que la socialización adquiría importancia cuando estaba asociada con alguna función útil", dijo el médico gerontólogo William J. Hall, que no participó del estudio.

"Lo relevante para los gerontólogos como yo es que alguna forma de compromiso social sería absolutamente esencial para maximizar la posibilidad de conservar esos años una buena función cognitiva", agregó Hall, director del Centro para el Envejecimiento Saludable del Centro Médico de la University of Rochester, Nueva York.

Katherine Burn y Cassandra Szoeke, investigadoras de la Universidad de Melbourne publican en Maturitas que hay factores del estilo de vida y el ambiente que permiten reforzar la salud cognitiva de una manera simple y económica, y hasta prevenir enfermedades crónicas como la demencia y el alzhéimer.

Ambas analizaron los datos del Proyecto de Envejecimiento Femenino Saludable que dirige Szoeke y pertenecen a mujeres australianas convocadas para un estudio de la mitad de la vida en 1991, cuando tenían entre 45 y 55 años.

Las 224 participantes incluidas en el análisis tenían entre 65 y 75 años, y vivían en Melbourne. La mayoría tenía nietos y cuidaba a tres niños, en promedio. Las que cuidaban a sus nietos eran un año más jóvenes y más propensas a haber acumulado por lo menos 12 años de educación formal que las que no lo hacían.

El equipo utilizó varios tests para evaluar la capacidad cognitiva de las mujeres, como leer números hacia adelante y hacia atrás, nombrar la mayor cantidad posible de animales, nombres de varones, frutas y muebles, y copiar un dibujo.

La memoria se evaluó con la repetición de una lista de palabras, por ejemplo.

Tras considerar la edad y el nivel educativo, los autores hallaron que las abuelas que cuidaban a sus nietos un día por semana tenían un mejor rendimiento en las pruebas cognitivas que las mujeres que no lo hacían.

Sin embargo, para el equipo todavía se necesitan más estudios sobre los beneficios del compromiso social con la función cognitiva en general.

El estudio no tuvo en cuenta la salud o los ingresos, dos factores que influyen en la función cognitiva, como así también en si cuidaban a sus nietos o la frecuencia con la que lo hacían.

Los autores admiten que los resultados sugieren que existiría una conexión entre esta suerte de "abuelazgo" y el refuerzo de la función mental, pero no prueban una relación de causa y efecto.