NUEVA YORK  - Una nueva forma de consumo de la marihuana conocida como "dabbing", que consiste en inhalar una sustancia de tetrahidrocannabinol (THC) concentrado extraída con gas butano, se está volviendo una moda y aún se desconocen los efectos que podría tener en la salud.

"Mientras que la marihuana existe desde hace tiempo, como el aceite de hachís, las calidades y los tipos a la venta disponibles son distintos a todo lo evaluado hasta ahora", dijo el doctor John M. Stogner, de University of North Carolina, Charlotte.

"No podemos asumir que sean seguros", añadió.

Con el doctor Bryan Lee Miller, de Georgia Southern University, Statesboro, revisaron la información disponible sobre el dabbing y un proceso casero llamado "blasting" para obtener el aceite de hachís (BHO, por su sigla en inglés) necesario para el dabbing, publican en Pediatrics.

Ese proceso es extremadamente peligroso porque el gas butano necesario para producir el BHO es inflamable y volátil; los riesgos de seguridad son similares a los de la producción de metanfetamina.

El dabbing consiste en inhalar el BHO con una pipa de agua llamada "anillo de aceite", que contiene piezas metálicas. Por lo tanto, además de los riesgos de calentar el dispositivo, están los peligros potenciales para la salud de inhalar gases nocivos, resto de óxido metálico y benceno.

Mientras que los promotores del dabbing aseguran que el consumo es más seguro porque el usuario no se expone a las sustancias no psicoactivas del humo de la marihuana, otros insisten en que aumentan los riesgos agudos al inhalar un producto con una concentración de THC del 80 por ciento, por encima de la del humo.

Pero, de hecho, faltan estudios que respalden una u otra afirmación y los autores sugieren que cualquier modificación de las leyes y las políticas vigentes para reducir los daños del dabbing sería prematura sin esas investigaciones.

"Es poco probable que un consejo desaliente el consumo, por lo que la meta siempre debería ser ayudar a los jóvenes a tomar decisiones positivas e informadas", sostuvo Stogner. "También deberíamos aclarar que la producción casera es peligrosa".

"Los signos del dabbing son similares a los del consumo de marihuana: tener los ojos enrojecidos o utilizar Visina, aplicar aromatizadores o incienso en el ambiente, no hablar sobre actividades personales, mantener las puertas cerradas, sentir olores inusuales, tener quemaduras menores inexplicables en los dedos o las manos, entre otros, pero la aparición de un soplete en el hogar es una señal de confirmación", explicó.

"Con el doctor Miller pensamos que el dabbing, junto con otras formas de consumo de la marihuana, serán la tendencia emergente en el consumo de drogas", dijo Stogner. "Esperamos que nuestro estudio promueva la investigación de los efectos fisiológicos del dabbing versus el consumo del cannabis, como así también la sociología de su práctica".

Stogner dijo que esperan "que los votantes y las autoridades sepan que las nuevas políticas relacionadas con la marihuana deberían tener en cuenta todas las formas de consumo de cannabis, incluido el dabbing".

Mallory J. Loflin, del Laboratorio de Hábitos y Estilo de Vida de University at Albany-SUNY, expresó por e-mail: "Hay que recordar que estamos hablando de concentrados de la planta de cannabis, no de cocaína u opio. Analogías como 'la heroína de la marihuana' son exageraciones.

"Hay que pensar en los efectos de la droga base y, luego, proyectar cuáles serían la versión más potente de esos efectos. De eso estamos hablando con los dabs", añadió.

El equipo declaró no tener conflictos de intereses.