Una serie de variaciones genéticas que protegen a algunos niños africanos de desarrollar malaria severa han sido identificadas, de acuerdo con un estudio reciente. El descubrimiento es un paso importante en la lucha contra la enfermedad, que aún es mortal en varias regiones del mundo.

Los autores de la investigación dijeron que identificar las variaciones del ADN en una ubicación puntual del genoma —un punto conocido como locus— ayuda a explicar por qué algunos niños desarrollan malaria grave y otros no en comunidades en que las personas están permanentemente expuestas a la enfermedad transmitida por mosquitos.

En algunos casos, indicaron los científicos, tener una variación genética específica reduce casi a la mitad el riesgo de un niño de desarrollar una forma altamente riesgosa de la enfermedad.

"Ahora podemos decir, de manera inequívoca, que las variaciones genéticas en esta región del genoma humano brindan una fuerte protección contra la malaria severa en ambientes del mundo real, haciendo una diferencia en si un niño vive o muere", dijo Dominic Kwiatkowski, autor principal del estudio, y profesor del Centro de Genética Humana y del Instituto Sanger de Wellcome Trust.

El trabajo, el más amplio en su tipo, fue conducido por MalariaGEN, una red internacional de científicos de África, Asia y otras regiones donde la malaria es endémica. Para el estudio, publicado en la revista Nature, los investigadores analizaron datos de Burkina Faso, Camerún, Ghana, Kenia, Malaui, Mali, Gambia y Tanzania. Compararon el ADN de 5.633 niños con malaria severa con el de 5.919 chicos sin la condición grave. Luego replicaron sus hallazgos clave con otros 14.000 niños.

"Este nuevo locus de resistencia es particularmente interesante porque se encuentra muy cerca de genes que son guardias ante la maquinaria invasiva del parásito de la malaria", dijo Kwiatkowski.

Una variante altamente protectora —un factor conocido en genética como alelo—, fue hallada con más frecuencia entre los niños de Kenia, en el este de África. Allí, 40% de los pequeños tiene el alelo que los protege de desarrollar casos graves de malaria.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la malaria causó la muerte de unas 584.000 personas en 2013. Cerca del 90% de esas víctimas son niños menores de 5 años de la región de África subsahariana.