El voluntariado favorece el bienestar mental, pero recién después de los 40 años, de acuerdo con un nuevo estudio. "Hay consenso en que el voluntariado beneficia a todos, sin importar la edad", dijo la autora principal, doctora Faiza Tabassum, del Instituto de Investigación en Ciencias Estadísticas de Southampton, Universidad de Southampton, Reino Unido. "Pero nuestro estudio demuestra que está más asociado con el bienestar mental en algunas épocas de la vida que en otras".

Opinó que eso serviría para diseñar políticas públicas que involucren a la población mayor en actividades del voluntariado, ya que si mejoran la salud, reducirían la dependencia del sistema de sanitario.

Los autores analizaron más de 66.000 respuestas de los adultos de 5.000 hogares británicos; en 1996, 1998, 2000, 2002, 2004, 2006 y 2008, la cohorte informó sobre su salud mental y si tenían actividades del voluntariado. El 20 por ciento había realizado "tareas voluntarias no remuneradas", sobre todo los mayores de 60 y, en especial, las mujeres.

Las pruebas de salud mental revelaron resultados más altos en los participantes que habían participado de tareas voluntarias que en aquellos que nunca lo habían hecho; los valores más altos los obtuvieron los que hacían trabajo voluntario con más frecuencia, aun tras considerar el estado civil, la formación educativa, la clase social y el estado de salud.

Pero cuando el equipo tuvo en cuenta la edad, la asociación positiva entre el trabajo voluntario y el bienestar emocional sólo se manifestó en los mayores de 40 años, según publica en BMJ Open.

"En la población de mediana edad y los adultos mayores, el trabajo voluntario tiene efectos positivos porque el papel social y los lazos familiares a esa edad tienden a promoverlo –explicó Tabassum–. Un ejemplo sería cuando los padres de niños en edad escolar participan en tareas de la escuela de manera voluntaria".