Los niños serían más propensos a engordar en las vacaciones de verano que durante el año escolar, según sugiere un estudio en Estados Unidos sobre más de 18.000 alumnos.

Los resultados revelan que la prevalencia de la obesidad crece del 8,9 al 11,5 por ciento entre el inicio del jardín de infantes en otoño hasta el semestre de primavera de segundo grado. En el mismo período, la proporción de niños con sobrepeso aumenta de un 23,3 a un 28,7 por ciento.

Pero eso no ocurrió durante el año escolar. El aumento del índice de masa corporal (IMC) se produjo en las vacaciones de verano.

"La estructura del día escolar, con períodos de actividad física y pocas oportunidades para comer, favorece el IMC saludable", dijo el coautor Paul von Hippel, de University of Texas (Austin).

"En cambio, pensamos que muchos entornos no escolares están relativamente estructurados y sin supervisión, lo que les permite a los niños hacer actividades sedentarias y excederse con los snacks", indicó von Hippel.

Los autores analizaron el peso y la altura de los niños al inicio y al final de cada año escolar desde el otoño del 2010 hasta la primavera del 2013. Al inicio del jardín de infantes, un 23 por ciento de los niños tenía sobrepeso y un 9 por ciento era obeso, según publican los autores en Obesity.

En cada uno de ambos veranos durante el estudio, la proporción de los niños con sobrepeso y obesidad creció alrededor de un punto porcentual por mes.

No se detectaron aumentos significativos del número de niños con sobrepeso u obesidad durante el año académico.

Esto no prueba que las vacaciones de verano causen la obesidad o que la asistencia a la escuela la pueda prevenir, sino que sugiere cuáles serían los principales factores de riesgo del sobrepeso fuera de las escuelas.

Durante las vacaciones, esos factores de riesgo incluyen dormir poco, mirar más televisión y hacer menos ejercicio que en el año escolar, según concluye el equipo.