El azúcar calma las señales del estrés en el cerebro, lo que empujaría a algunas personas a comer más alimentos dulces y reforzar el hábito, según sugiere un estudio pequeño.

En un experimento de dos semanas, 19 mujeres consumieron tres bebidas dulces (con azúcar o aspartame) por día. Se utilizaron imágenes por resonancia magnética (MRI) para determinar cómo los alimentos dulces influían en el cerebro de las participantes.

El equipo observó que el azúcar, pero no el aspartame, activaba el área asociada con la reacción al estrés.

Las imágenes indican que el azúcar habría interrumpido la respuesta normal al estrés en el hipocampo, lo que redujo la producción de la hormona cortisol, según dijo el autor principal, Kevin Laugero, de University of California, Davis.

"Los resultados sugieren una explicación a cómo, mecanísticamente, el azúcar refuerza positivamente su consumo en las personas con estrés crónico", dijo Laugero por correo electrónico.

Sin el azúcar debería haber aumentado el nivel de cortisol durante el experimento, en el que las mujeres tenían que resolver problemas matemáticos complejos, diseñados para gatillar una respuesta al estrés, antes de las MRI.

Pero las imágenes revelaron que las participantes que habían consumido bebidas azucaradas tenían un aumento significativo de la actividad del hipocampo y una disminución de los niveles de cortisol que las mujeres que habían consumido las bebidas con aspartame.

El estrés agudo bloquea la actividad del hipocampo, según publica el equipo en Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism.

Laugero señaló que el estudio es pequeño y solo incluyó mujeres, por lo que se necesitan más estudios para comprender cómo el consumo de azúcar influye en la sensación de estrés.

David Benton, profesor de psicología de la Universidad de Swansea, Reino Unido, dijo vía correo electrónico que es posible que las personas muy estresadas sientan la necesidad de comer un alimento dulce en lugar de un ingrediente como el azúcar.

"La literatura médica describe esa atracción por los alimentos sabrosos en momentos de estrés, como, por ejemplo, el chocolate, como así también la temperatura en la que se derrite para proporcionar el sabor de la cocoa, que combina grasa y azúcar", indicó Benton, que no participó del estudio.