Los pacientes latinos con un conocimiento limitado del inglés son menos propensos a usar los medicamentos para la diabetes que otros diabéticos de Estados Unidos, aun cuando se atienden con médicos que hablan español, de acuerdo con un nuevo estudio.

Cuando los autores del estudio hicieron seguimiento a 31.000 pacientes con cobertura de Kaiser Permanente, en el norte de California, el 60 por ciento de los casos latinos que hablaban en español no compraron los medicamentos recetados por lo menos el 20 por ciento de las veces en los dos años posteriores a la indicación médica de utilizarlos para controlar la enfermedad.

Lo mismo ocurrió en el 52 por ciento de los latinos que hablaban inglés y en el 38 por ciento de los pacientes blancos.

"Los latinos con diabetes, aun cuando tienen cobertura y pocas barreras de acceso a la atención, son mucho más propensos a la baja adherencia a los tratamientos que los blancos", dijo la autora principal del estudio, doctora Alicia Fernández, del Hospital General San Francisco y de la Universidad de California, en San Francisco.

Su equipo no halló diferencias en la adherencia al tratamiento entre los diabéticos con inglés limitado atendidos o no por médicos hispanoparlantes. Esto sugiere que existirían factores en juego más allá del lenguaje y la comunicación, según publica el equipo en JAMA Internal Medicine.

Pero otro estudio sobre latinos con diabetes publicado en la misma revista identificó algunos beneficios. Los autores también utilizaron los datos de Kaiser Permanente, aunque en este caso se concentraron en saber si los pacientes con poco dominio del inglés controlarían mejor la glucosa en sangre al cambiar de un médico que habla inglés a otro hispanoparlante.

El estudio incluyó a 1.600 pacientes latinos que preferían hablar en español que en inglés. El 54 por ciento consultó a un médico de atención primaria que no hablaba español. Durante el estudio, el 48 por ciento de ese grupo comenzó a consultar a un médico que hablaba español.

El 74 por ciento de los pacientes que cambió de médico logró un nivel de glucosa en sangre saludable, comparado con el 63 por ciento cuando se atendían con el médico que hablaba en inglés. Esa diferencia fue un 10 por ciento mayor que en el grupo que cambió entre dos médicos que hablaban inglés solamente.