Las personas casadas que viven con cáncer tienen más chances de sobrevivir que aquellas que están solteras y no precisamente por motivos económicos.

Un equipo de Estados Unidos observó que los hombres y las mujeres que estaban solteros eran, respectivamente, un 27 y un 19 por ciento más propensos a morir por un tumor que los casados.

En general, los pacientes casados tenían una mejor cobertura y vivían en barrios más cómodos que los solteros. Tras considerar esas diferencias económicas, los pacientes solteros tenían peor pronóstico que los pacientes casados.

"Es como si el principal factor diferencial fuera la mayor contención social y el menor aislamiento de los casados", dijo la autora principal, Scarlett Lin Gomez, de University of California, San Diego.

Su equipo estudió a casi 783.000 pacientes oncológicos de California durante el período 2000-2009, incluidos unos 387.000 que murieron en el 2012. Los autores se concentraron en los pacientes con tumores invasivos y las 10 causas más comunes de muerte por cáncer.

Tras considerar la cobertura y el nivel socioeconómico del barrio donde vivían, los hombres solteros eran un 22 por ciento más propensos a morir que los hombres casados. En las mujeres, esa diferencia fue del 15 por ciento.

El 70 por ciento de los hombres y el 51 por ciento de las mujeres estaban casados al inicio del estudio. Casi todos los pacientes tenían cobertura de salud.

Los hombres y las mujeres sin cobertura tenían un 25 por ciento más chances de morir que los participantes con cobertura privada.

En Cancer, el equipo aclara que los resultados no prueban que la soltería provoque la muerte en las personas con cáncer.

La coautora María Elena Martínez, de University of California, San Diego, agregó que los resultados tampoco afirman que los pacientes solteros tengan sentencia de muerte.

"Esos pacientes deberían aprovechar sus redes de contención social, aunque no tengan esposos o hijos con quienes compartir el diagnóstico de cáncer", dijo Martínez. "En especial, si son hombres", agregó.

Eso es porque la literatura sugiere que los hombres se beneficiarían socialmente con el matrimonio, según recordó Catherine Powers-James, investigadora del Centro de Oncología MD Anderson de University of Texas.