Estados Unidos, el país que más dinero gasta en medicamentos, podría frenar sus costos si limita la exclusividad comercial de fármacos de marca y modifica los requisitos de cobertura de los seguros de salud públicos, según propone un equipo de médicos en un artículo publicado en JAMA.

Aunque los productos de marca corresponden apenas a un 10 por ciento de las recetas utilizadas en Estados Unidos, concentran hasta el 72 por ciento del gasto en medicamentos, destacaron los médicos.

En el período 2008-2015, los precios de los fármacos de marca más utilizados crecieron un 164 por ciento en Estados Unidos. Eso es mucho más que el aumento de un 12 por ciento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el mismo lapso, según escribe el equipo del doctor Aaron Kesselheim, del Brigham and Women's Hospital y de la Facultad de Medicina de Harvard, Boston.

Los autores revisaron estudios publicados entre el 2005 y el 2016 sobre las fuentes de precios para los medicamentos del país, sus consecuencias y posibles soluciones. El gasto per cápita en el 2013 era 858 dólares, más del doble de los 400 dólares promedio en otros 19 países industrializados.

Los precios de venta de los 20 fármacos más vendidos explicarían ese resultado. Combinados, los precios promedio de esos productos eran tres veces más altos en Estados Unidos que en Reino Unido.

Los precios de los medicamentos son más altos en Estados Unidos que en el resto del mundo industrializado porque los fija la industria. En otros países, las autoridades negocian su valor o rechazan su cobertura si consideran que el precio es demasiado alto para el beneficio que podrían obtener los pacientes que lo utilicen.

Los altos precios pueden reflejan costos y complejidades cada vez mayores en el desarrollo farmacológico, reconocieron Kesselheim y sus colegas.

Pero en Estados Unidos también se deben a un sistema de protección de los fármacos de marca por sobre las versiones genéricas más económicas, a los requisitos de cobertura para beneficios de salud financiados por el Gobierno y límites a la capacidad de las aseguradoras públicas y privadas para negociar los precios.

Muchos fármacos oncológicos nuevos llegan al mercado con precios de más de 100.000 dólares, según publica el equipo, y el precio de la insulina para los diabéticos aumentó un 300 por ciento del 2002 al 2013.

Los médicos también son parte del problema, para los autores, porque no tienen en cuenta los costos aún cuando existen alternativas comparables y más económicas.