En un estudio a 16 años, el equipo de Tyler J. VanderWeele, de la Escuela T.H. Chan de Salud Pública de Harvard, Boston, comprobó que ir a la iglesia disminuía significativamente la mortalidad.

Los autores analizaron datos obtenidos cada cuatro años entre 1996 y el 2012 de casi 75.000 mujeres del estudio conocido como Nurses' Health Study. La mayoría era católica o protestante.

En JAMA Internal Medicine, el equipo publica que 14.000 mujeres asistían a los servicios religiosos más de una vez por semana, que 30.400 lo hacía una vez por semana, que 12.000 iba menos de una vez por semana y que casi 18.000 nunca asistía a las reuniones religiosas.

Las que concurrían a la iglesia de manera regular eran un 33 por ciento menos propensas a morir durante el estudio que las que nunca iban. Las que lo hacían una vez por semana eran un 26 por ciento menos propensas a morir; eso disminuía al 23 por ciento en el grupo que iba a la iglesia menos de una vez por semana.

Asistir habitualmente a los servicios religiosos estuvo asociado con una reducción de un 27 por ciento del riesgo de morir por enfermedad cardiovascular y de un 21 por ciento de morir por cáncer; también disminuyó las chances de desarrollar cáncer mamario y colorrectal.

"Aunque la participación en los servicios religiosos estuvo asociada con una menor mortalidad cardiovascular y por cáncer, no estuvo relacionada de manera significativa con la incidencia del cáncer mamario y la enfermedad cardiovascular", publican los autores.

El doctor Dan German Blazer, del Centro Médico de Duke University, Durham, Carolina del Norte, y autor de un comentario publicado, dijo por e-mail: "Aunque desconocemos los mecanismos, la investigación señala la importancia para la salud de la participación en los servicios religiosos".

Blazer aclaró que los resultados se aplican a las mujeres profesionales de mediana edad o mayores, por lo que se desconoce si podrían extrapolarse a los hombres o los jóvenes.