NUEVA YORK - Las mujeres que desean tener un bebé después de la ligadura de trompas  pueden realizar un tratamiento por fertilización in vitro (FIV) y ser tan propensas a lograrlo como las mujeres subfértiles que optan por la misma técnica, según revela un estudio de Australia.

En Contraception, los autores publican que "faltan estudios sobre el éxito de la FIV en las mujeres con una ligadura tubárica. Aunque los estudios sobre la FIV a menudo incluyen a mujeres estériles en las muestras, no se ocupan del éxito terapéutico en ese subgrupo. Las mujeres que quieren tener un bebé después de un procedimiento de esterilidad pueden optar entre revertirlo y utilizar la FIV; aun así, hay pocos datos sobre la posibilidad de poder tener un bebé con esas dos opciones".

El equipo de la doctora Eva Malacova, de la Universidad de Australia Occidental, en Crawley, revisó los primeros partos de mujeres tratadas con FIV después de haberse realizado una ligadura de trompas. Las pacientes tenían entre 20 y 44 años en la primera transferencia embrionaria (TE). El análisis alcanzó a 178 ciclos de TE en el período 1996-2010 en el oeste de Australia.

En los primeros 24 meses, la tasa acumulada de nacimientos en las mujeres con una ligadura tubárica previa fue del 31 por ciento, casi similar al 34 por ciento en las mujeres subfértiles y "contrariamente a lo esperado porque se trata de mujeres inicialmente 'fértiles'", escribe el equipo.

"Esto coincide con los estudios previos sobre distintos resultados y que no detectaron diferencias significativas en la tasa de embarazo entre las mujeres esterilizadas (después de revertirlo sin éxito) y las mujeres subfértiles menores de 38 años o en la tasa de embarazo clínico entre ambos grupos aun tras emparejarlas por la edad", agregan los autores.

Las mujeres esterilizadas de entre 20 y 34 años eran algo más propensas a tener un bebé por FIV que las de entre 35 y 39 años y las de entre 40 y 44 años, aunque la diferencia no fue estadísticamente significativa (34, 33 y 22 por ciento, respectivamente).

Los autores señalaron que la principal limitación del estudio es no haber podido cuantificar la cantidad total de ciclos de TE utilizados. Pero una fortaleza clave es haber capturado a todas las mujeres esterilizadas en el oeste de Australia (población > 2,3 millones) con un ciclo de TE registrado en la historia clínica en 14 años.

El Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica financió el estudio. Los autores declararon no tener conflictos de intereses. Malacova no hizo comentarios antes de la publicación de esta noticia.