Las personas con insomnio crónico deberían probar la terapia cognitivo conductual (TCC) antes que los fármacos, según sugiere una asociación médica de Estados Unidos.

Aunque el Colegio Estadounidense de Médicos (ACP, por su sigla en inglés) aún no puede asegurar que la terapia supere a los medicamentos para el insomnio crónico, la asociación afirma que la psicoterapia tiene menos riesgos.

"A veces, olvidamos que los fármacos para dormir pueden causar efectos adversos graves en algunos casos, mientras que la TCC es de muy bajo riesgo para los pacientes", dijo el doctor Wayne J. Riley, presidente de la ACP. "La evidencia es clara: la TCC y la higiene del sueño son duraderas y de bajo costo", indicó Riley, de Vanderbilt University, Nashville.

El 6-10 por ciento de los estadounidenses padece insomnio. La pérdida de productividad que provoca le costó al país unos 63.000 millones de dólares en el 2009, de acuerdo con la comisión del ACP que redactó las nuevas guías publicadas en Annals of Internal Medicine.

El insomnio crónico se define como la dificultad de dormir por lo menos tres noches por semana, durante tres meses o más.

El ACP solicitó dos revisiones de los tratamientos para el insomnio: una sobre los medicamentos y otra sobre las terapias psicológicas y conductuales. La primera revisión indica que algunos fármacos mejoran el sueño durante un período breve, pero pueden alterar el pensamiento y la conducta. Además, pueden causar daños graves, aunque poco frecuentes.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aconseja su uso durante el menor tiempo posible y advierte que pueden producir alteraciones diurnas de la conducta por la falta de sueño y agravar la depresión.

La segunda revisión determinó que la TCC mejora el sueño con pocos riesgos.

La evidencia obtenida para ambas revisiones muestra que "los efectos adversos pueden ser muy graves con los medicamentos versus la TCC, que posee efectos secundarios mínimos", dijo Riley.

La TCC para el insomnio incluye entre cuatro y seis sesiones semanales de una hora. Los pacientes aprenden técnicas conductuales, como el control de los estímulos, además de higiene del sueño.

Cuando la TCC sola no alivia el insomnio crónico, el ACP recomienda que médicos y pacientes consideren un tratamiento farmacológico breve teniendo en cuenta los beneficios, los riesgos y los costos.

Los doctores Roger Kathol, de University of Minnesota, Minneapolis, y J. Todd Arnedt, de la Facultad de Medicina de University of Michigan, Ann Arbor, escribieron el editorial sobre las revisiones y las guías.

Ambos sostienen que los médicos deberían alentar a los pacientes con insomnio a utilizar la TCC. Pero señalan que los seguros de salud no siempre cubren la terapia para tratar el insomnio ni ésta estaría disponible en todos los consultorios.

Riley mencionó entre las alternativas a la TCC a la terapia grupal, la consejería por vía telefónica, las sesiones online y los libros de autoayuda.

Las recomendaciones del ACP coinciden con las de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM, por su sigla en inglés), según comentó el doctor Alcibiades Rodríguez, director médico del Centro Integral de Atención de la Epilepsia y del Centro del Sueño del hospital Langone de NYU, Nueva York.