Los pacientes mayores serían menos propensos a morir prematuramente o a volver al hospital por complicaciones graves si la atención está en manos de mujeres, según sugiere un estudio hecho en Estados Unidos.

Los pacientes tenían un 4 por ciento menos de riesgo de morir dentro del mes de la internación o un 5 por ciento menos chances de volver al hospital al mes del alta cuando los atendían médicas. "Nos sorprendió la diferencia en las tasas de mortalidad", dijo el autor principal del estudio, doctor Yusuke Tsugawa, investigador especializado en salud pública de la Universidad de Harvard. Recordó que estudios previos habían hallado diferencias en la práctica médica femenina y masculina. "Aun así, se desconocía si esas diferencias tienen un efecto significativo en la evolución de los pacientes", indicó Tsugawa. Opinó que los resultados sugieren que los médicos deberían repensar cómo se comunican con los pacientes y toman decisiones terapéuticas.

Su equipo analizó información de más de un millón de beneficiarios de Medicare mayores de 65 años; en total, habían acumulado más de 1,5 millones de internaciones entre el 2011 y el 2014, en las que la atención estuvo a cargo de médicos de medicina general. Los autores estimaron la mortalidad y las reinternaciones a 30 días. En el período estudiado, 58.344 médicos de medicina general habían atendido a por lo menos un paciente de Medicare.

El 32 por ciento de esos profesionales era mujer. Tras considerar las características de los pacientes y los médicos, el equipo detectó diferencias pequeñas, pero clínicamente significativas, en las tasas de mortalidad y reinternación, según publica el equipo en JAMA Internal Medicine. Los pacientes de las médicas registraron una mortalidad a 30 días del 11,07 por ciento, comparado con el 11,49 por ciento en los pacientes de los médicos.

Las tasas de reinternación fueron, respectivamente, del 15,02 y el 15,57 por ciento. Los autores detectaron mejores resultados para ambos indicadores con las médicas en varias enfermedades que suelen atenderse en el hospital, como las infecciones sanguíneas, la neumonía, la insuficiencia cardíaca, la EPOC, las infecciones urinarias, la insuficiencia renal, las arritmias y el sangrado gastrointestinal.

El equipo aclara que el estudio es observacional y no explica la causa de esas diferencias. Es posible, para los autores, que el género sea un marcador de diferencias en los patrones de atención que influiría en la evolución de los pacientes. Aun así, los resultados deberían impulsar a los hospitales a mejorar la promoción y el salario de las profesionales, que suelen tener menos ingresos y oportunidades que sus pares varones en la medicina, según publican en un editorial las doctoras Anna Parks y Rita Redberg, de University of California, San Francisco.