La obesidad aumenta en los lugares donde las luces artificiales brillan de noche con respecto de los sitios donde la población tiende a vivir en la oscuridad cuando el sol cae, según indica un nuevo estudio.

Los autores analizaron las imágenes de los satélites militares de Estados Unidos de la iluminación nocturna en el mundo y comparó la información con los datos de sobrepeso/obesidad de los países que sigue la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En International Journal of Obesity, los autores publican que la luz artificial nocturna favorece el exceso de peso en hombres y mujeres tanto como la comida chatarra.

"Con la luz artificial nocturna, a menudo cenamos al horario equivocado, es decir, después del crepúsculo, cuando disminuyen los procesos metabólicos", explicó N.A. Rybnikova, de la Universidad de Haifa, Israel.

Su equipo aclara que el estudio no prueba que las bombillas causen obesidad y los científicos aún no están seguros de cómo las lámparas o el brillo de los dispositivos, como las tabletas y los televisores, influyen en el peso corporal. Pero es posible que la luz artificial tenga algo que ver al inhibir la producción de melatonina, la hormona que regula los ciclos de sueño, al favorecer lo que se conoce como jet lag social (alteración de los ritmos circadianos naturales del organismo).

Junto con variables como los hábitos alimentarios y el ejercicio, el equipo asegura que la iluminación nocturna explicaría hasta el 73 por ciento de las diferencias en las tasas de sobrepeso y obesidad en las mujeres y hasta el 68 por ciento de las diferencias en los hombres.

Los autores también calcularon la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso con distintos niveles de luz artificial nocturna o ALAN, por su sigla en inglés, con una escala de cero a 1.000 ALAN (el valor más alto observado en el 2010) y hallaron que el sobrepeso y la obesidad crecen con la intensidad de ALAN: un 250 por ciento en la mayoría de los países y un 900 por ciento en Asia.

"La evidencia de la relación entre la exposición a la luz artificial nocturna y las alteraciones metabólicas sigue creciendo", dijo Laura Fonken, investigadora de University of Colorado que no participó del estudio.

Solo apagar los teléfonos inteligentes y las tabletas y evitar las luces durante la noche probablemente no ayude a perder peso, advirtió Illa Karatsoreos, del Centro de Investigación sobre el Desempeño y el sueño de la Universidad del Estado de Washington, en Pullman.

"Toda medida para mejorar la higiene del sueño, como reducir la luz y el ruido durante la noche, debería aumentar la calidad del sueño, lo que ayudaría al cuerpo a ser más eficiente", agregó Karatsoreos.