Aunque las mujeres son casi la mitad de la población mundial con VIH, no están lo suficientemente representadas en los ensayos clínicos sobre los fármacos, las vacunas y las posibles curas contra el virus, de acuerdo con los resultados de un análisis reciente.

Al analizar varias décadas de investigación con datos de hasta el 2012, un equipo halló que las mujeres no superaban el 11% de los participantes en los estudios sobre distintas terapias contra el VIH.

Los ensayos clínicos con fármacos incluían apenas un 19% de mujeres, mientras que en los estudios sobre vacunas, las mujeres no superaban el 38% del universo de estudio.

"Comparado con estudios previos de otras áreas de la salud, no sorprende, pero es desalentador porque casi la mitad de las personas que viven con VIH son mujeres", dijo Mirjam Curno, autora principal y quien dirigió el estudio mientras era editora de Journal of the International AIDS Society.

Áreas de investigación como la enfermedad cardíaca, el cáncer y la depresión también cuentan con una baja participación femenina y lo mismo sucede con los estudios avanzados sobre fármacos experimentales, según publica el equipo de Curno en Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

Shirin Heidari, experta en virología y coautora del estudio, consideró razonable que las investigaciones orientadas a las enfermedades que afectan mayoritariamente a los hombres incluyan menos mujeres, pero advirtió que los resultados subestimarían los riesgos o los beneficios asociados con el género cuando la participación de hombres y mujeres es desproporcionada con respecto de la epidemiología en el mundo real porque, aunque la enfermedad sea la misma, las mujeres tienen síntomas distintos y responden de otra manera a los tratamientos a prueba.

"No estudiar sistemáticamente las diferencias de sexo y género en el campo de la salud afecta la disponibilidad de medicina basada en la evidencia para uno u otro sexo", agregó Heidari, quien actualmente preside la Comisión de Políticas de Género de la Asociación Europea de Editores de Ciencia.

La nueva revisión incluye más de 500 estudios sobre VIH publicados en las principales revistas médicas en varias décadas.

Según los autores, una limitación del análisis es que la literatura revisada no captura las diferencias de género de estudios más recientes que aún no han finalizado.

Mary Foulkes, bioestadística de la Universidad George Washington, consideró viable que por lo menos algunos estudios de la revisión no estuvieran diseñados para favorecer a los hombres, sino que terminaran incluyendo menos participantes femeninas por los obstáculos que tienen las mujeres, como la falta de ayuda para el cuidado de los hijos o los adultos mayores y la limitación para los traslados o el tiempo disponible para participar.

Para la doctora Mónica Gandhi, especialista en VIH de la Universidad de California, en San Francisco, una pregunta que no responde el estudio es por qué las mujeres que pudieron haber participado eligieron no hacerlo.

Gandhi, que no fue parte del estudio, indicó que a veces los criterios de participación son demasiado restrictivos como para incluir suficientes mujeres.