Los analgésicos opioides alivian moderadamente y en el corto plazo el dolor lumbar crónico , aunque los efectos no son clínicamente significativos de acuerdo con una revisión y un metaanálisis de 20 estudios aleatorizados.

"Nos sorprendió hallar que, a pesar de lo que sabemos de los opioides (algunos de los analgésicos más potentes), no tenían efectos clínicamente significativos en las personas con dolor lumbar crónico", dijo el doctor Andrew McLachlan, de la Universidad de Sídney, Australia.

"El estudio también demuestra que, en dosis altas (por encima de las recomendadas), estos analgésicos tienen efectos clínicos bajos", agregó.

Las guías alientan el uso de analgésicos simples, como el acetaminofeno y los antinflamatorios no esteroideos (AINE), por ejemplo, para aliviar el dolor lumbar. Aun así, a muchos pacientes se les receta el uso de opioides.

El equipo de McLachlan evaluó distintos aspectos del tratamiento con opioides para el dolor lumbar en el estudio que publica en JAMA Internal Medicine. Ninguno de los estudios revisados se había ocupado del uso prolongado o los resultados. El período máximo de tratamiento (y seguimiento) era de apenas 12 semanas.

Los opioides de un ingrediente brindaron un alivio del dolor lumbar inmediato de 10,1 puntos (del cero al 100) y de 8,1 puntos en el mediano plazo. Si bien eso supera significativamente al placebo, se traduce en apenas la mitad del umbral de 20 puntos de relevancia clínica.

La combinación de opioides con un analgésico simple apenas alivió de manera moderada, pero clínicamente no significativa, el dolor lumbar crónico en el mediano plazo (11,9 puntos).

Los datos limitados no permitieron demostrar una disminución clínicamente significativa de la discapacidad con el uso de morfina o de tramadol-acetaminofeno.

En los ocho estudios que incluyeron los efectos adversos, la tasa media de esas complicaciones era significativamente más alta con el tratamiento (68,9 por ciento de los pacientes) que con el placebo (49,1 por ciento de los pacientes).

En dos estudios comparativos, la buprenorfina transdérmica más fuerte era más efectiva que la versión más suave, mientras que la oxicodona superó a ambas. Pero el nivel de alivio del dolor se mantuvo en niveles clínicamente no significativos en todos los casos.

"Está creciendo la noción de que los opioides deben usarse con precaución y, quizás, como un último recurso porque la evidencia respalda sus efectos nocivos, en especial en el largo plazo", finalizó McLachlan.

"Los resultados de esta revisión refuerzan la recomendación de los CDC de Estados Unidos: si hay que indicar opioides, deberían combinarse con opciones no farmacológicas como la fisioterapia o los analgésicos no opiáceos, según corresponda", agregó.