Darles antibióticos a los lactantes reduce los beneficios de la lactancia materna y altera la microbiota intestinal de los bebés, según informa un equipo de Finlandia.

"Los resultados respaldan la recomendación de sostener la lactancia materna durante por lo menos el primer año de vida y evitar el uso innecesario de antibióticos", dijo la doctora Katri E. Korpela, de la Universidad de Helsinki.

La lactancia materna protege de las infecciones en los primeros años de vida y prolongarla reduce el riesgo de sobrepeso infantil. Estos beneficios estarían asociados con la microbiota intestinal.

El equipo de Korpela utilizó los datos de 226 niños que habían participado en un ensayo clínico con probióticos; tenían entre dos y seis años (55 meses en promedio). Sólo la mitad no había recibido un antibiótico antes del destete, según publica el equipo en JAMA Pediatrics.

Por cada mes de lactancia materna, la cantidad de tratamientos antibióticos disminuía un 6 por ciento en el primer año de vida. En los niños sin exposición temprana a los antibióticos, cada mes de lactancia materna estuvo relacionado con 5 por ciento menos uso de antibióticos en general. En cambio, esa relación no se detectó en los niños tratados con antibióticos antes del destete.

Los niños que no habían recibido antibióticos en el primer año de vida, el puntaje z del IMC disminuía 0,08 por cada mes de lactancia materna, mientras que no se observó relación alguna entre la duración de la lactancia y el puntaje z del IMC en los niños tratados con antibióticos.

"El aumento del peso asociado con la exposición temprana a los antibióticos contrarresta la protección de la lactancia materna prolongada", dicen los autores. "Esto explicaría los resultados contradictorios sobre esa protección en estudios previos que no habían tenido en cuenta el uso de antibióticos".

El doctor Pietro Vajro, de la Universidad de Salerno, Baronissi-Salerno, Italia, y coautor de un editorial sobre el estudio, dijo: "El resultado más importante es que el uso temprano de antibióticos modifica desfavorablemente la microflora intestinal y lo hace con consecuencias para el resto de la vida, aun en aquellos bebés que recibieron lactancia materna adecuada, saludable y prolongada".

La Academia de Finlandia y Tekes financió en parte el estudio. Los autores declararon no tener conflictos de intereses.