Un día estresante aumenta la vulnerabilidad de un niño asmático a las crisis nocturnas y síntomas más graves al día siguiente, según afirma un equipo de Estados Unidos.

"El asma nocturno es algo que los pacientes suelen mencionar, pero no hay muchos estudios publicados", dijo la autora principal, doctora Caroline C. Horner, del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de Washington University y del Hospital de Niños de St. Louis, Missouri.

Su equipo les pidió a 46 niños con asma y a sus cuidadores que llevaran un diario durante 12 semanas con información sobre 42 puntos, incluidos los despertares nocturnos por el asma u otras causas y el nivel de estrés de adultos y niños.

Los niños respondieron preguntas como "¿Cómo te fue hoy?" con distintas opciones (muy mal, mal, bien o muy bien) y calificaron las emociones del día mediante caras felices o tristes. Los cuidadores anotaron el uso de fármacos para el asma (albuterol y prednisona), el ausentismo escolar y las consultas médicas, entre otras cuestiones socioeconómicas.

En los tres meses que duró el estudio, el 60 por ciento de los niños se había despertado por lo menos una noche por el asma. Cuatro de cada cinco niños había tenido uno o más despertares nocturnos por otros motivos.

Los niños tenían un día "muy malo" menos del 2 por ciento de los días; en general tenían días buenos o muy buenos. Los eventos nocturnos por asma solían darse tras un día muy malo, malo o bueno, comparado con los días muy buenos, e independientemente del medicamento utilizado ese día.

"El estrés diario era muy malo o malo, respectivamente, el 1,4 y el 4,2 por ciento de los días", dijo Bhupendrasinh Chauhan, de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Manitoba, Winnipeg, Canadá, y que no participó del estudio.

"Dudo que los padres no hayan influido en las respuestas al cuestionario, por lo menos en el escenario pragmático", dijo Chauhan.

Al día siguiente de los eventos nocturnos, los niños necesitaban albuterol y prednisona, faltaban a la escuela y consultaban al médico con más frecuencia que otros días.

"Si el día no fue muy bueno, se duplica la posibilidad de que los síntomas del asma interrumpan el descanso nocturno", resumió Horner.