La terapia con "mindfulness" o conciencia plena alivia la ansiedad y la depresión en algunos pacientes con cáncer, según sugiere una revisión de estudios.

La depresión y la ansiedad, comunes en los pacientes con cáncer avanzado y en las personas con dolor persistente, también afectan a los individuos con mejor pronóstico, pero con miedo de que el tratamiento fracase.

"La ansiedad y la depresión son reacciones comunes ante el diagnóstico de un cáncer porque es inevitable que los pacientes piensen en la muerte, aunque tengan un buen pronóstico", dijo Linda Carlson, investigadora especializada en psicología y oncología de la Universidad de Calgary, que no participó del estudio.

La terapia con mindfulness es una combinación de consejería y entrenamiento en las técnicas de relajación y alivio del estrés, como yoga o medicación.

Diseñada para controlar la depresión crónica, se suele utilizar para calmar la ansiedad y ayudar a los pacientes a superar los problemas de salud mental relacionados con enfermedades que van desde el cáncer hasta la hipertensión y el dolor crónico.

Los autores analizaron siete estudios publicados sobre un total de 469 pacientes oncológicos tratados con mindfulness y 419 pacientes tratados sin esa terapia. El tratamiento con mindfulness es efectivo para reducir la ansiedad y la depresión, pero el impacto depende del tipo de tratamiento y el efecto no duraría más de 12 semanas.

La mayoría de los estudios había incluido mujeres con cáncer mamario. Los participantes tenían unos 50 años, con pocas diferencias en educación, estado civil o empleo. En seis estudios analizados, el tratamiento duró ocho semanas, mientras que en uno solo duró siete semanas.

Al combinar los resultados, la terapia con mindfulness estuvo asociada con un 25 por ciento menos de ansiedad y un 10 por ciento menos de síntomas depresivos que el tratamiento habitual, según publica en la revista Medicine el equipo de Mei-Fen Zhang, de la Universidad Sun Yat-Sen, en China.

Los autores señalan que una limitación del análisis es que sólo dos estudios habían incluido una evaluación de los beneficios más allá de las 12 semanas, además de las diferencias entre los tipos de terapia con mindfulness aplicada y los datos insuficientes para evaluar a los pacientes tratados también con fármacos para aliviar la ansiedad y la depresión.

Zhang rechazó hacer comentarios sobre la revisión.

Las técnicas de la terapia con mindfulness exigen una práctica continua, según explicó Rebecca Lehto, investigadora de la Facultad de Enfermería de la Michigan State University, que no participó del estudio.

Los programas de entre seis y ocho semanas permiten que los pacientes aprendan a aplicar la técnica por su cuenta, aunque Lehto comentó que suelen abandonarla cuando les falta la motivación de un instructor.