Muchos adultos de Estados Unidos, incluida casi la mitad de los hispanos, piensan que con los antibióticos controlarán los síntomas de un resfrío, según revela un nuevo estudio, aunque la mayoría de los casos son virales y los antibióticos no combaten virus.

A diferencia de la población estadounidense promedio, los hispanos son casi tres veces más propensos a usar antibióticos sin la intervención de un médico o a aprovechar los que quedaron de alguna enfermedad previa, de acuerdo con el relevamiento de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

Utilizar antibióticos cuando es innecesario o hacerlo incorrectamente permite que las bacterias se vuelvan resistentes, lo que reduce la efectividad de esos medicamentos cuando se necesitan.

"Sabemos por estudios previos que los factores culturales influyen en el conocimiento y las actitudes asociadas con la salud", dijo la autora principal, doctora Louise K. Francois Watkins, de los CDC.

"Aun así, existen unos pocos estudios nacionales sobre el conocimiento y las actitudes sobre el uso de antibióticos entre los hispanos, de modo que este estudio nos aporta nueva información", agregó Watkins.

El equipo de los CDC empleó los resultados de una encuesta nacional vía internet a una muestra representativa de la población de Estados Unidos de entre el 2012 y el 2013 para poder comparar las respuestas de un grupo de más de 7.000 integrantes de la población general del país con las de un grupo de 1.000 hispanos.

Casi el 50 por ciento de los consumidores hispanos pensaba que los antibióticos curaban los resfríos más rápido, comparado con el 25 por ciento de la población general.

El 25 por ciento de los hispanos dijo que había consumido antibióticos que le habían quedado de una enfermedad anterior y casi la misma proporción dijo que los había comprado en un comercio cercano, comparado con, respectivamente, el 9 y el 5 por ciento de los consumidores generales del país, publica el equipo en CDC Morbidity and Mortality Weekly Report.

En otros países, incluidos algunos de América del Sur y Central, no se necesita una receta para comprar antibióticos.

Esto explicaría por qué los hispanos tienen otra idea sobre dónde comprar los antibióticos y cómo utilizarlos, según dijo el doctor William Schaffner, de la Facultad de Medicina de la Vanderbilt University, en Tennessee, que no participó del estudio.

Una tercera encuesta a más de 1.000 profesionales de la salud, incluidos 1.001 médicos de adultos y familia, 252 enfermeros y 250 pediatras, reveló que más de la mitad pensaba que los pacientes esperaban que les recetaran un antibiótico si consultaban por un resfrío o una tos, cuando, en realidad, esa proporción era del 41 por ciento entre los consumidores hispanos y el 26 por ciento de los consumidores en general.

Los pediatras eran los que más presionados se sentían para recetar en esos casos, por lo que Schaffner consideró que la educación sobre el uso adecuado de los antibióticos modificaría esa tendencia.

Una infografía de los CDC explica que los antibióticos se deben utilizar para la tos convulsa, faringitis estreptocócica infecciones urinarias, pero no para tratar la bronquitis, la gripe u otros dolores de garganta. Pueden tener efectos adversos o generar alergias e infecciones secundarias.