Dos medicamentos muy usados en la actualidad para tratar la gripe —Tamiflu (Roche) y Relenza (GlaxoSmithKline)— requieren de más estudios clínicos para probar su efectividad en el tratamiento de brotes temporales y pandémicos, de acuerdo con un análisis reciente.

Los fármacos, adquiridos masivamente por gobiernos de todo el mundo, fueron ampliamente utilizados durante la pandemia AH1N1 del ocurrida entre 2009 y 2010, pero en ese momento no se hicieron estudios aleatorizados, por lo que la evidencia sobre cuán efectiva es esa aproximación es escasa, dicen expertos.

Al publicar un reporte sobre el uso de ese tipo de medicamentos antivirales contra la gripe —también conocidos como inhibidores de neuraminidasa—, el director de Wellcome Trust y uno de los líderes del estudio, Jeremy Farrar, dijo que esa había sido una oportunidad perdida y que no debería volver a pasar.

"En la pandemia AH1N1, un gran cantidad de Tamiflu fue adquirida y distribuida, pero no tenemos idea de si eso fue lo correcto", dijo Chris Butler, experto en ensayos clínicos de la Universidad de Oxford, Reino Unido, y coautor de la revisión.

"Hasta que hagamos las pruebas, no sabemos realmente qué deberíamos estar haciendo y hemos desperdiciado enormes oportunidades en el pasado al no estudiar aleatoriamente y a tiempo a los pacientes durante las pandemias", agregó.

En su reporte sobre la evidencia del uso de antivirales en la temporada de gripe, los expertos hallaron que los medicamentos reducen significativamente las muertes en pacientes hospitalizados, particularmente en aquellos que comienzan el tratamiento dentro de las 48 horas posteriores a enfermarse.

Esto sería crítico en una epidemia de gripe, dijeron Farrar y Butler a periodistas en una sesión informativa en Londres.

La evidencia, dijeron, también sugiere que los antivirales pueden reducir los síntomas en la temporada de gripe entre 14 y 17 horas, pero no sostiene el uso rutinario de los medicamentos. A menos que el caso sea particularmente serio, los riesgos de efectos secundarios podrían superar los beneficios.

El informe fue producido luego de una petición gubernamental, que argumentaba que era necesario un reporte basado en evidencia para tomar futuras decisiones políticas al respecto.

Jonathan Ball, profesor de virología molecular de la Universidad de Nottingham, y quien no estuvo involucrado en el reporte, dijo que éste planteaba algunos temas cruciales.

"Sabemos que el virus puede ser resistente a estos antivirales, así que es realmente importante que sólo sean usados cuando haya evidencia clara de su valor", afirmó.

"Estos medicamentos tampoco son baratos, así que un gobierno puede terminar generando ganancias para empresas de medicamentos cuando no hay una evidencia clara de que es dinero bien gastado", agregó Ball.