Si una persona come saludablemente, hace ejercicio y cuida el corazón, también cuidaría su cerebro, sugiere un nuevo estudio en Estados Unidos.

Un equipo evaluó la memoria, la función cognitiva y la velocidad de procesamiento mental de más de 1.000 residentes de la Ciudad de Nueva York y observó que el rendimiento de los participantes mejoraba si tenían hábitos saludables para el corazón, como no fumar, cuidar el peso y controlar la presión y el nivel de colesterol.

"Nuestros resultados refuerzan las recomendaciones vigentes para prevenir la enfermedad cardiovascular y sugieren que también promueven la salud cognitiva", dijo la autora principal, Hannah Gardener, investigadora especializada en neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami.

Al inicio del estudio, los 1.033 participantes tenían 72 años, en promedio, y vivían en el norte de Manhattan. El 65 por ciento era de origen hispano.

Los autores estudiaron siete factores que protegen la salud cardíaca: no fumar o haber dejado de hacerlo; tener un peso saludable; hacer 150 minutos por semana de ejercicio moderado; comer frutas, verduras, granos integrales y pescado, con poca sal y azúcar; además de mantener el colesterol, la presión y el azúcar dentro de los valores ideales.

Ningún participante cumplía esos siete objetivos y el uno por ciento alcanzaba seis. Un tercio cumplía dos metas y el 30 por ciento, tres de siete.

A todos se les hicieron pruebas de la función cerebral al inicio del estudio y 722 personas repitieron la evaluación a los seis años. A mayor cantidad de hábitos saludables al inicio del estudio, mejor rendimiento en la prueba de velocidad cognitiva o de atención.

No fumar, tener presión normal y cuidar el peso fueron los factores más asociados con la salud cerebral, según publicó el equipo en Journal of the American Heart Association.

Al final del estudio, entre los participantes con más hábitos saludables para el corazón hubo menos deterioro de la velocidad de procesamiento mental, la memoria y la función ejecutiva en el tiempo.

A pesar de las limitaciones del estudio, el doctor Jeffrey Burns, codirector del Centro de Alzheimer de la Universidad de Kansas, opinó que los resultados refuerzan la creciente evidencia de que lo que es bueno para el corazón, también lo es para el cerebro.

Como otros órganos, el cerebro necesita el suministro continuo de sangre para funcionar bien, según explicó el doctor Majid Fotuhi, del Centro de Salud Cerebral NeuroGrow, McLean, Virginia, y de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins, Baltimore.

"Un buen flujo sanguíneo al cerebro y los hábitos que cuidan la salud arterial son críticos para mantener y mejorar la función cognitiva con el envejecimiento", finalizó Fotuhi, que no participó del estudio.