La comida rápida no es exactamente conocida por sus beneficios para la salud y, ahora, un nuevo estudio de Estados Unidos sugiere que hasta su envoltorio sería peligroso.

Los autores detectaron que un tercio de los elementos que se usan para envolver la comida rápida contiene sustancias químicas llamadas polifluoroalquilos y perfluoroalquilos (PFAS, por su nombre en inglés) para que sean resistentes a las manchas, el agua y la adherencia.

El problema es que esas sustancias químicas también están asociadas con un aumento del riesgo de desarrollar ciertos cánceres, problemas hormonales, colesterol elevado, obesidad e inmunosupresión en estudios animales y humanos.

"Nuestro estudio es la evaluación más completa de cómo las sustancias químicas fluorinadas están presentes en los envoltorios de los alimentos en Estados Unidos y qué tipos de envoltorios son los que más los contienen", dijo la autora principal, Laurel Schaider, del Instituto Primavera Silenciosa, Newton, Massachusetts.

"Casi la mitad de los envoltorios de papel, por ejemplo, para los sándwiches o las hamburguesas, y las bolsas planas para las galletitas y los productos de panadería, contenía productos químicos fluorinados, y el 20 por ciento de los envoltorios de cartón, como las cajas para las papas fritas y las frituras, también incluían esos productos", agregó.

Los PFAS no son elementos naturales del ambiente. Las produce el ser humano y se usan desde hace décadas en productos que van desde envoltorios para comida hasta prendas de vestir, utensilios de cocina antiadherentes y espumas para apagar el fuego. La exposición humana es por el contacto directo con esos productos, a través del aire, los alimentos y el agua.

El equipo de Schaider evaluó su presencia en más de 400 muestras de envoltorios de papel, cartón y vasos de 27 cadenas de comida rápida de Estados Unidos.

Más de la mitad de las pruebas se hicieron en el papel en contacto con los alimentos, incluidos 138 envoltorios de sándwiches y hamburguesas, 68 de postres o pan y 42 de comida texana mexicana.

El 46 por ciento de los papeles contenía PFAS: el 38 por ciento de los envoltorios de sándwiches y hamburguesas, el 56 por ciento de los envoltorios de pan y postres, y el 57 por ciento de los envoltorios de la comida texana mexicana, según publica el equipo en Environmental Science and Technology Letters.

El análisis de 30 muestras de vasos de papel no reveló la presencia de esas sustancias. Pero el 16 por ciento de otros 25 recipientes para bebidas incluía PFAS.

Los autores profundizaron en la evaluación de un subgrupo de 20 muestras para determinar qué tipo de PFAS incluían esos envoltorios. Seis muestras contenían ácido perfluorooctaenoico o C8 (PFOA, por su sigla en inglés), que muchos productos de Estados Unidos dejaron de utilizar en el 2011 por los riesgos para la salud.