Las personas que utilizan un iPad para leer durante unos 30 minutos antes de dormir sienten menos somnolencia y registran una actividad eléctrica distinta en el cerebro durante el sueño que aquellos que leen un libro impreso, según revela un nuevo estudio.

Pero, en ambos casos, el tiempo hasta conciliar el sueño y de descanso era el mismo.

"Como la luz posee un efecto de alerta, pensábamos que la somnolencia sería menor con el uso del iPad que con el libro impreso", dijo la autora principal, Janne Gronli, de la Universidad de Bergen, Noruega. Pero al equipo le sorprendió que la luz del iPad no demorara el inicio del sueño.

Aun así, "identificamos un retraso de 30 minutos en la aparición de las ondas lentas profundas durante el sueño después de utilizar el iPad", dijo Gronli a Reuters Health en un correo electrónico.

El estudio incluyó 16 no fumadores de entre 22 y 33 años que utilizaban tabletas y no tenían trastornos del sueño, enfermedades o problemas psiquiátricos.

Durante una semana, antes del inicio del estudio, se les pidió que continuaran con sus horarios de descanso habitual y que durmieran el tiempo que necesitaban.

Durante el estudio, en el que los participantes durmieron en sus camas, el equipo realizó pruebas polisomnográficas durante tres noches: en la primera, de cómo dormían; en la segunda, de cómo dormían después de leer con un iPad durante 30 minutos, y en la tercera, de cómo dormían después de leer un libro durante el mismo período antes de apagar la luz común de la habitación.

Las polisomnografías, con electroencefalogramas para evaluar la actividad eléctrica del cerebro, relevaron información sobre el tiempo y la eficiencia del sueño, el porcentaje de tiempo en cada etapa de sueño y otros aspectos de la calidad del descanso entre que cada participante apagaba la luz y se dormía, como así también entre que se quedaba dormido y la primera etapa de sueño REM (movimiento ocular rápido).

Un medidor de luz determinó el nivel de iluminación a la altura de los ojos mientras los participantes leían: era dos veces más intensa con el iPad que con el libro y el iPad emitía alto nivel de luz azul.

El tiempo que los participantes permanecieron en la cama era el mismo en ambas condiciones (algo menos de ocho horas ambos días).

Los participantes sentían más sueño al leer el libro impreso, según publica el equipo en Sleep Medicine.

Al usar el iPad, el EEG identificó un retraso en la actividad de las ondas cerebrales lentas, que describen el sueño profundo, después de que se quedaban dormidos en comparación al uso del libro.

El ojo absorbe la luz azul de largo de onda corta y le informa al cerebro que es de día al activar y alertar áreas del cerebro, según explicó Gronli.

"Los efectos no son tan grandes", según opinó Samer Hattar, de Johns Hopkins University, Baltimore. "Para evitar una activación exagerada (de la actividad cerebral) antes de dormir, hay que utilizar el dormitorio para descansar, no para trabajar o usar las redes sociales", dijo la especialista.

Una actualización del sistema operativo de Apple incluye un modo nocturno que filtra la luz azul, según explicó Christian Cajochen, director del Centro de Cronobiología de la Universidad de Basilea, Suiza, y que no participó del estudio.

"También existe la aplicación f.lux, con la misma función", agregó Cajochen por correo electrónico.