Las mujeres que retrasan la maternidad vivirían más que las que empiezan a formar su familia más jóvenes, según un estudio de Estados Unidos.

Con los embarazos a edades avanzadas aumenta el riesgo de aborto espontáneo y malformaciones congénitas, pero los autores observaron que las mujeres primerizas después de los 25 años son un 11 por ciento más propensas a llegar a los 90 años que las madres primerizas más jóvenes.

El equipo lo atribuyó más a que postergar la maternidad sea un reflejo de un mejor estado de salud general que a la longevidad.

"Nuestros resultados no sugieren que las mujeres deberían retrasar la maternidad, ya que el riesgo de complicaciones aumenta", dijo el autor principal, Aladdin Shadyab de la Universidad de California en San Diego.

En los últimos 40 años subió la edad promedio de las madres primerizas en Estados Unidos y aumentó seis veces la tasa de primer embarazo en las mayores de 35 años, según publicaron los autores en American Journal of Public Health.

El equipo analizó información de 20.000 mujeres del estudio llamado Women's Health Initiative, del período 1993-1998. Las participantes tenían alrededor de 75 años cuando ingresaron al estudio. El seguimiento duró unos 21 años.

El 54 por ciento superó los 90 años.

Ese grupo era algo mayor al momento del primer parto que las mujeres que no vivieron 90 años.

El 13 por ciento no tuvo hijos. Otro 10 por ciento tuvo un bebé, el 62 por ciento tuvo entre dos y cuatro hijos y el 15 por ciento tuvo por lo menos cinco hijos.

El 47 por ciento de las 15.000 participantes con información de la edad al momento del primer embarazo tenía menos de 25 años cuando nació su primer hijo y el 37 por ciento tenía entre 25 y 29 años.

Las mujeres con entre dos y cuatro hijos eran más propensas a vivir más que aquellas con un hijo, por lo menos en las mujeres blancas. Eso no sucedió con las afroamericanas.

Además, las mujeres que superaron los 90 años eran más propensas a tener títulos universitarios, estar casadas, tener ingresos más altos y no tener obesidad ni enfermedades crónicas.

Como el estudio es observacional, los autores aclaran que no demuestra cómo la oportunidad del embarazo influye en que la longevidad materna.