La risa no es exclusiva de los seres humanos, pero la habilidad de comunicarse a través de ella ¿lo es? Para responder esta pregunta, los investigadores buscan en nuestra cadena evolutiva los orígenes de la risa. Aunque aún no está claro cuál de nuestros ancestros fue el que rió primero, un estudio reciente publicado en PLOS ONE sugiere que los chimpancés ríen entre ellos en su estado natural, y que lo hacen de distintas formas que parecieran servir para comunicarse entre sí.

Los seres humanos utilizamos un amplio repertorio de gestos faciales para expresar diferentes emociones. Los chimpancés podrían estar haciendo lo mismo, dado que ahora se sabe que sonríen y ríen dependiendo de la forma en la que están jugando.

En general, “esperamos que los comportamientos negativos sean los que estén más arraigados (en los animales), incluso más allá de los monos”, dice Marina Davila-Ross, autora del estudio, explicando que dichos comportamientos son estrategias de supervivencia, como el mecanismo de lucha o huida. “Pero recientemente se ha visto que los comportamientos positivos –como la risa– también deben tener algún valor, como para estrechar lazos sociales”, agrega.

Un bebé chimpancé se ríe cuando le hacen cosquillas. Marina Dávila-Ross

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Los investigadores estudiaron chimpancés jugando en colonias semisalvajes de Zambia para ver bajo qué condiciones se reían y cómo lo hacían. Para su análisis utilizaron un software que registra variaciones en las expresiones faciales. Al observar las imágenes, encontraron que, dependiendo del tipo de juego y de la proximidad entre los participantes, los chimpancés utilizan una misma expresión facial –una sonrisa–, pero a veces va acompañada de una carcajada y otras veces es muda. ¿Cuál es la relevancia de esto? La expresión de risa se da independientemente de las vocalizaciones, lo que quiere decir que la risa no es una expresión facial que aparece como consecuencia de una vocalización, sino que tiene su función propia.

Otro resultado interesante para los investigadores fue observar que la risa despertaba más risa entre los chimpancés, por lo que establece un tipo de interacción: quienes juegan juntos comparten la risa.

Asunto evolutivo

“Este estudio revela la cercana similitud que tiene nuestra risa y la del chimpancé”, dice Jan van Hoof, un reconocido primatólogo quien ha estudiado la risa en primates desde la década de 1970. “Confirma lo que propuse hace 40 años: la risa es para divertirse”. Según explica el experto, la risa establece el tipo de interacción que tendrán los participantes: “me río y con eso entiendes que lo que quiero es jugar contigo; sorprenderte”.

Van Hoof explica que por nuestra versatilidad de comunicación, los humanos utilizamos la risa en formas adicionales al juego, por ejemplo, a manera de comentario: “con una carcajada puedo decir inmediatamente ‘¡esto es chistoso!’. Es posible que eso exista  en primates no humanos, pero aún no hemos encontrado evidencia convincente de ello”, dice.  El experto dice que el siguiente paso en estas investigaciones será determinar el momento preciso en que estalla una carcajada y descubrir cuál es el detonante de ella.

Estos vídeos de la investigadora Marina Davila-Ross muestran a chimpancés jugando y riendo juntos: