Klaus Kayser lleva tanto tiempo publicando revistas científicas electrónicas que incluso recuerda cuando las enviaba a sus suscriptores en disquetes por correo ordinario. Sus 19 años de experiencia le han hecho muy consciente del problema del fraude científico. Bajo su criterio, él toma medidas extraordinarias para proteger la integridad de la revista que actualmente edita, Diagnostic Pathology. Por ejemplo, para evitar que los autores intenten hacer pasar como propias imágenes de microscopía sacadas Internet, les obliga a enviar también las láminas de vidrio originales.

Sin embargo, a pesar de su vigilancia, en algunos artículos publicados en Diagnostic Pathology se han detectado signos de posible mala conducta científica. Seis de los 14 artículos de la edición de mayo de 2014 contienen frases sospechosamente repetidas, además de otras irregularidades. Cuando la revista Scientific American informó a Kayser, este parecía no conocer el problema. “Nadie me lo había comentado”, dijo. “Les estoy muy agradecido”.

Diagnostic Pathology, propiedad de Springer, es considerada una publicación respetada. Su "factor de impacto" –medida aproximada de la reputación de una revista generada por el número de veces que un artículo es citado en la literatura científica– es de 2.411, lo que la coloca en el cuarto superior de todas las revistas científicas rastreadas por Thomson Reuters en su Journal Citation Reports, y la número 27 de las 76 revistas de patología catalogadas.

La revista de Kayser no está sola en estas irregularidades. En los últimos años se han detectado signos de “juego sucio” en artículos revisados por pares en publicaciones científicas de todo el mundo, incluso en las pertenecientes a poderosas editoriales como Wiley, Public Library of Science, Taylor & Francis y Nature Publishing Group (que publica Scientific American).

Este aparente incremento en el fraude científico ocurre en un momento en que el mundo de las publicaciones científicas –y de la investigación–  está en plena evolución. Los científicos, para quienes publicar artículos es la vía necesaria hacia el ascenso o la recepción de becas, están compitiendo más duro que nunca para publicar sus trabajos a las revistas revisadas por pares.
Hay una proliferación de revistas científicas online, pero aun así, la demanda de medios científicos respetables es todavía creciente. La preocupación es que esta presión por publicar puede llevar al fraude.
 
Los papers sospechosos son difíciles de detectar. Cuando se analizan individualmente parecen legítimos, pero en una investigación realizada por Scientific American, analizando el lenguaje utilizado en más de 100 artículos científicos, se encontraron evidencias preocupantes de lo que parece ser un intento de manipular el sistema de revisión por pares a escala industrial.

Por ejemplo, uno de los artículos publicados en Diagnostic Pathology en mayo de 2014 parecía el típico meta-análisis a partir de artículos ya revisados por pares. Sus autores (ocho científicos de la Universidad Médica de Guangxi en China) evaluaron si las diferentes variaciones de un gen conocido como XPC podían vincularse al cáncer gástrico. Los autores no encontraron dicha asociación, pero en las conclusiones escribieron que su paper no tenía la última palabra sobre este tema: "Sin embargo, es necesario llevar a cabo estudios con muestras más grandes, utilizando métodos normalizados e imparciales de genotipado, homogeneizar a los pacientes con cáncer, y mejorar los controles. Por otra parte, las interacciones medioambientales gen-gen también deben ser consideradas en el análisis. Este tipo de estudios que tienen en cuenta estos factores, conducen a nuestro mejor y más comprensivo entendimiento de la asociación entre los polimorfismos del XPC y el riesgo de cáncer gástrico".
 
Una conclusión perfectamente normal para un paper perfectamente normal. No es nada que deba encender las señales de alarma. Sin embargo, si lo comparamos con un artículo publicado años atrás en la European Journal of Human Genetics  (propiedad de Nature Publishing Group), reportando un meta-análisis para averiguar si las variaciones en un gen conocido como CDH1 podrían estar relacionados con el cáncer de próstata (PCA) vemos que es casi igual: "Sin embargo, es necesario llevar a cabo ensayos de gran tamaño mediante métodos estandarizados imparciales, pacientes PCA homogéneos y controles de concordancia con los evaluadores ajenos a los datos. Por otra parte, las interacciones medioambientales gen-gen también deben ser consideradas en el análisis. Este tipo de estudios que tienen en cuenta estos factores, conducen a nuestro mejor y más comprensivo entendimiento de la asociación entre el polimorfismo de la CDH1-160 C / A y el riesgo de PCA".
 
La redacción es casi idéntica, incluso en la extraña frase "conducen a nuestro mejor y más comprensivo entendimiento”. Las únicas diferencias sustanciales son el gen específico (CDH1 en lugar de XPC) y la enfermedad (cáncer gástrico en vez de PCA).

Esto no es un simple caso de plagio. Muchos equipos de investigación aparentemente independientes han plagiado la misma frase. Un artículo publicado en PLoS ONE puede también "conducir a nuestro mejor y más comprensivo entendimiento" de la asociación entre las mutaciones en el gen XRCC1 y el riesgo de cáncer de tiroides. Otra en el International Journal of Cancer (publicado por Wiley) “podría eventualmente conducir a nuestro mejor y más comprensivo entendimiento" de la asociación entre las mutaciones en el gen XPA y el riesgo de cáncer, y así sucesivamente. Hay pequeñas variaciones en la redacción, pero en más de una docena de artículos se encontró un lenguaje casi idéntico, aunque con diferentes genes y enfermedades.

Hemos encontrado otros ejemplos de investigaciones que “completan espacios en blanco” (fill-in-the-blanks research). Una búsqueda de la frase "excluidos debido a la evidente irrelevancia" recupera más de una docena de papers de diversas temáticas, y menos uno, todos escritos por científicos chinos.  La expresión "utilizando un formulario estandarizado, los datos de estudios publicados" también se encuentra en más de una docena de artículos de investigación, todos ellos desde China. "Begger's funnel plot“ recibe decenas de impactos, todos también de China.
 
El caso del "Begger's funnel plot " es particularmente revelador. En realidad no existe nada que sea un "Begger's funnel plot ". "Simplemente, no existe", comenta Guillaume Filion, biólogo del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, España (pdf). La explicación es que los estadísticos Colin Begg y Matthias Egger inventaron  pruebas y herramientas para buscar sesgos arrastrados en los metanálisis. Y "Begger's funnel plot " parece ser un híbrido accidental de los dos nombres (Begg – Egger).

Filion se dio cuenta de la proliferación de pruebas "de Begger" por casualidad. Mientras revisaba artículos de revistas médicas, encontró papers titulados de forma casi idéntica, con gráficos similares, y con los mismos extraños errores como "Begger's funnel plot ". Él sospecha que los trabajos proceden de la misma fuente, a pesar de estar aparentemente escritos por distintos grupos de autores. "Es difícil imaginar que 28 personas se inventen el nombre de una prueba estadística de forma independiente; por eso nos sorprendimos tanto”, asegura Filion.

Una búsqueda rápida en internet revela equipos que se ofrecen para amañar, por una cuota, la autoría de artículos científicos y publicarlos en revistas de peer-review. Parece que interaccionan con investigadores que buscan una manera “rápida y sucia” de publicar en una revista científica de prestigio internacional.

En noviembre, Scientific American contactó a un periodista chino para investigar la revista MedChina, que ofrece docenas de temas científicos “a la venta"  y arregla “acuerdos” con otras revistas. Haciéndose pasar por alguien interesado en comprar una autoría científica, el periodista habló con un representante de MedChina al que le contó que sus papers estaban casi aceptados en algunas revistas revisadas por pares, y que por eso solo necesitaba que le editasen los textos.
El precio dependía, en parte, del factor de impacto de la revista de destino y de si el paper era experimental o un meta-análisis. En este caso, MedChina le ofreció la autoría de un meta-análisis sobre la vinculación de una proteína con el cáncer papilar tiroideo, programado para ser publicado en una revista con un factor de impacto de 3,353. El precio: 93.000 RMB (aproximadamente $15.000).
 
La publicación que más parece encajar con la propuesta de MedChina es la revista Clinical Endocrinology. Es una de las cinco revistas con un factor de impacto de 3,353 y la más cercana a la temática en cuestión. "Obviamente, es un asunto que nos preocupa mucho. Estoy consternado por lo que está pasando y por el hecho que inunden el mercado", comenta John Bevan, editor senior de la revista. Aproximadamente dos semanas después de haber sido contactado por Scientific American, Bevan confirmó que un artículo sospechoso sobre biomarcadores de cáncer papilar tiroideo y al que se le había añadido un autor más durante la revisión, fue detectado y rechazado.

Gran parte de la financiación de estos papers sospechosos proviene del gobierno chino. De los primeros 100 artículos identificados por la revista Scientific American, 24 habían recibido fondos de la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China (SNCF), un organismo de financiación gubernamental equivalente a la National Science Foundation de EE.UU. Otros 17 presentaban subvenciones de otras fuentes gubernamentales.
 
Yang Wei, presidente de la SNCF, confirmó que los 24 documentos sospechosos identificados por Scientific American, fueron remitidos posteriormente a la Foundation's Bureau of Discipline, Inspection, Supervision and Auditing (pdf), que investiga centenares de denuncias sobre “mala conducta” cada año. "Decenas de acciones disciplinarias son tomadas cada año por mala conducta científica, de todas maneras los casos de ghostwriting (escritura fantasma) son menos comunes," comenta Yang por correo electrónico.
 
El año pasado una de las acciones disciplinarias de la Agencia involucró a un científico que compró una propuesta de beca de investigación en Internet. Yang hace hincapié en que la SNCF adopta medidas para luchar contra la mala praxis, incluyendo la implantación de un "baremo de similitud" para posibles plagios en las subvenciones. Yang asegura que “en el transcurso del año que estas medidas llevan implantadas se han encontrado centenares de casos de “similitud considerable” entre las 150.000 solicitudes de subvención recibidas. Pero en los casos de “fábricas de papers” (paper mills) no tenemos mucha experiencia, así que agradecemos sugerencias”.
 
Algunas editoriales se están poniendo al día con la problemática de las “fábricas de papers” de China. "No era consciente del mercado de autorías que existía”, afirma Jigisha Patel, director editorial adjunto para la integridad de la investigación en BioMed Central. Ahora que BioMed Central (propiedad de Springer y que publica en Diagnostic Pathology) ha alertado de la cuestión, Patel dice que pueden centrarse en el problema y hacerle frente.
 
Dos semanas después de haber sido contactada por la revista Scientific American, BioMed Central anunció que había identificado unos 50 artículos evaluados por falsos revisores. El editor comentó al blog Retraction Watch que "un tercer actor puede estar involucrado, e influir en el proceso de peer-review". Es posible que estos artículos procedan de “fábricas de papers” ya que hemos analizado los títulos y autores de seis de estos artículos científicos y todos se parecen mucho en temática y estilo a otros meta-análisis escritos en estas “fábricas”, además de ser todos de autores chinos.
 
Otros editores han empezado también a combatir la avalancha de documentos sospechosos. Damian Pattinson, director editorial de la revista PLoS ONE, comenta que en abril de 2014, la revista instituyó varias salvaguardas y que “todo meta-análisis que obtenemos debe pasar por una verificación editorial específica que obliga a los autores a entregar información adicional, incluyendo una justificación de por qué se realizó el estudio. Como resultado, la tasa de papers aceptados se ha reducido en un 90 por ciento. Así que somos muy conscientes de este problema". 

Aún así, la lista elaborada por Scientific American incluye cuatro artículos sospechosos publicados en PLoS ONE después de la institución de medidas de verificación. Además, la autoría de un artículo de próxima publicación en PLoS ONE fue puesto a la venta por MedChina mientras se estaba redactando. Cuando le preguntamos a Pattinson al respecto comentó:"Vamos a corregir y rechazar los papers si existen indicios de mala conducta. Es un problema del que somos muy conscientes".
 
BMC, Public Library of Science y otras editoriales utilizan un software de comprobación de plagio para tratar de reducir el fraude. Sin embargo, el plagio no siempre se detecta y Patel advierte que “las fábricas de papers añaden más complejidad al problema. Es muy preocupante".

Los editores están luchando cuesta arriba. "Sin una información privilegiada, es muy difícil  gestionarlo", comenta Bevan de Clinical Endocrinology. La revista y su editor, Wiley, están tratando de cerrar fisuras en proceso editorial señalando sospechosos cambios de autoría de última hora y otras irregularidades. "Tienes que asumir que la gente presenta las cosas de buena fe y con honestidad", afirma Bevan.
 
Esta es la principal amenaza. Ahora que una serie de empresas han descubierto la manera de lucrar a costa de la mala praxis científica, la presunción de honestidad está en peligro de convertirse en un anacronismo. “Todo el sistema de peer-review funciona sobre la base de la confianza”, dice Pattinson. “Una vez dañada, es muy difícil de recuperar”.
 
"Tenemos un problema", aseguró Filion, quien cree que la tormenta solo acaba de empezar. "Hay tanta presión y tanto dinero en juego que en el futuro veremos todo tipo de excesos."

Con reporteo e información adicional por Paris Liu.


La siguiente lista comprende 100 artículos científicos publicados que son sospechosos de ser fraudulentos. La inclusión en esta lista no implica que todos los artículos fuesen escritos en una “fábrica de papers” ni implica que el artículo sea definitivamente un plagio. Sin embargo, en todos ellos, dado el patrón de escritura y las similitudes que presentan con otras publicadas con anterioridad, creemos necesario un escrutinio más detallado por parte de los editores >> Ver la lista.
Existen muchísimos más artículos sospechosos, y cada día se publican de nuevos. Estos son solo los 100 primeros que hemos encontrado.
 
Lecturas adicionales:
Filion, Guillaume. "A flurry of copycats on PubMed."
Oransky, Ivan. "Publisher discovers 50 manuscripts involving fake peer reviewers."
Ioannidis J.P.A., Chang C. Q., Lam T. K., Schully S. D., Khoury M. J. "The Geometric Increase in Meta-Analyses from China in the Genomic Era."PLoS ONE 8(6): e65602. doi:10.1371/journal.pone.0065602

Hvistendahl, Mara. "China's Publication Bazaar." Science, 29 November 2013, pp. 1035–1039. DOI: 10.1126/science.342.6162.1035