Si usted es un verdadero amante de los perros, acepta como una de las verdades de la vida que todos los perros son buenos y no tiene paciencia para el debate científico sobre si los perros realmente aman a la gente. Por supuesto que nos aman. ¿Qué otra cosa podría explicar que su perro se ponga a correr en círculos cuando usted llega a casa del trabajo, y, tal como informan sus vecinos, aúlle sin consuelo durante horas cuando usted se va? ¿Qué otra cosa podría explicar el hecho de que su perro insista en dormir en su cama, entre las sábanas y entre usted y su pareja? Al mismo tiempo, no se puede negar que algunos perros son más inteligentes que otros. No todos los perros pueden, como este, mezcla de Collie de la frontera llamado Jumpy (vea el vídeo), hacer una voltereta hacia atrás, montar en monopatín, y zigzaguear a través de pilones andando solo con las piernas delanteras.

Un estudio publicado en la revista Intelligence por los psicólogos británicos Rosalind Arden y Mark Adams confirma eso. De manera consistente con más de un siglo de investigación sobre inteligencia humana, Arden y Adams hallaron que un perro que sobresale en una prueba de capacidad cognitiva es probable que sobresalga en otras pruebas de capacidad cognitiva. En términos más técnicos, el estudio revela que hay un factor general de inteligencia en perros –un factor de inteligencia canino–.

Para su estudio, Arden y Adams idearon una serie de pruebas de capacidad cognitiva canina. Todas las pruebas giraban en torno a –lo adivinó– conseguir un premio. En la prueba de desvío, el objetivo del perro era orientarse para llegar a un premio mientras superaba obstáculos dispuestos en diferentes configuraciones. En la prueba de puntero, el investigador señalaba uno de dos vasos invertidos que ocultaban un premio, y registraba si el perro se dirigía a ese vaso o al otro. Por último, la prueba de distinción de cantidad requería que el perro eligiese entre un premio pequeño (un pegote de mantequilla de maní) y uno más grande (la respuesta "correcta"). Arden y Adams administraron la batería de pruebas a 68 Collies de la frontera provenientes de Gales; todos habían sido criados y entrenados para hacer trabajos de pastoreo en una granja, y por lo tanto tenían antecedentes similares.

Tal como los seres humanos difieren en sus puntuaciones en las pruebas de inteligencia, los perros difirieron en su rendimiento en las pruebas. Algunos de los perros sacaron notas de honor en las pruebas; a otros no les fue tan bien. La versión laberinto de la prueba de desvío fue especialmente difícil para algunos de los perros. En esta prueba, el perro tenía que orientarse a través de un laberinto y luego arrastrarse a través de un tubo de plástico para obtener el premio. Mientras que el que mejor lo hizo tardó tan solo tres segundos en completar la tarea, el peor tardó cerca de dos minutos. Además, las puntuaciones en las pruebas tendían a correlacionarse positivamente entre sí, implicando la existencia de un factor de inteligencia canino. Por ejemplo, a un perro al que le fue bien en la prueba de distinción de cantidad, prefiriendo siempre el pegote grande de mantequilla de maní sobre el más pequeño, tendía a irle bien en la prueba de puntero, yendo consistentemente a donde el investigador señalaba.

Esta investigación sugiere que los mecanismos neuronales subyacentes a la variación en la inteligencia pueden ser similares en todo el reino animal. Otras investigaciones han encontrado evidencia de un factor de inteligencia en ratones y monos; incluso hay indicios de factores de inteligencia en insectos. A nivel más práctico, esta investigación es importante para comprender la relación entre inteligencia y salud en los seres humanos. Las investigaciones han probado de manera convincente que las puntuaciones en las pruebas de inteligencia predicen los desenlaces de salud. Un alto coeficiente de inteligencia se asocia con una buena salud y una larga vida. Sin embargo, la interpretación de este hallazgo se complica por el hecho de que el coeficiente intelectual también se puede correlacionar con comportamientos como beber y fumar, consideradas ‘variables de confusión’. Como los perros se abstienen de estos comportamientos, la investigación sobre inteligencia canina puede dar a los científicos una estimación más precisa de la relación entre inteligencia y salud. Esta es una manera más en que los perros son nuestros mejores amigos.