Un avión que opera únicamente con energía solar aterrizó el pasado 3 de julio en Kalaeloa, Hawái, después de haber cruzado 7.212 kilómetros por el Pacífico, rompiendo el récord del vuelo más largo sin combustible.

El vuelo partió de Nagoya, Japón, y duró poco menos de cinco días (4 días, 21 horas y 52 minutos), alcanzando una altitud máxima de 8.634 metros y una velocidad media en relación al suelo de 61 kilómetros por hora, según datos del sitio web de Solar Impulse.

“¡Acabo de aterrizar en ‪#Hawaii con ‪@solarimpulse! para ‪@bertrandpiccard y para mí es un sueño hecho realidad”, escribió el piloto André Borschberg, CEO y cofundador de Solar Impulse junto con Bertrand Piccard, desde su cuenta de Twitter cuando llegó a Kalaeloa. “Durante 5 días y 5 noches dependí de la energía del sol, sin problema técnico alguno. ¡Fue extraordinario!”, agregó en otro tweet.

Éste es el octavo tramo que realiza el avión Solar Impulse en su viaje en torno al orbe. El primer trayecto partió de Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos, el 9 de marzo y aterrizó en Mascate, Omán, tras de 13 horas de vuelo. Ahora, tras  viajar por Asia, cruzar el Pacífico y  aterrizar en Hawái, el siguiente vuelo tiene como destino Pheonix, Arizona, a partir de donde volará a otras ciudades en Estados Unidos, como Nueva York, para después volar a Europa y finalmente volver a Abu Dhabi, en su décimo tercer tramo.

El avión, hecho de fibra de carbón, pesa aproximadamente lo mismo que un auto (2,3 toneladas), y lleva 17.000 celdas solares en sus alas, las cuales tienen una envergadura de 72 metros –más grandes que las de un Boeing 747–. Tiene espacio para una sola persona –el piloto– y poco más de la tercera parte de su peso corresponde a sus baterías de litio (633 kilos), las cuales se recargan con luz solar durante el día y se utilizan para operar el avión durante la noche.

Aeronave preparando aterrizaje en Hawái. Solar Impulse | Revillard | Rezo.ch​