El espacio, la última frontera,  también es la más costosa de alcanzar. 
 
Alcanzar la órbita terrestre normalmente cuesta entre $10.000 a $20.000 por kilogramo. Eso es porque los cohetes son la única forma de transporte en el que uno se deshace de su vehículo una vez que ha  llegado a su destino. Pero eso podría cambiar  pronto.  Mañana,  Space Exploration Technologies, también conocida como SpaceX, planea lanzar un cohete al espacio, y luego, retornar la primera etapa del mismo a la Tierra, en un descenso de precisión.
 
Después de lanzar su carga útil en una misión de reabastecimiento a la Estación Espacial Internacional, Falcon 9, la primera etapa de Space X, desplegará sus aletas estabilizadoras hipersónicas y disparará sus motores cuatro veces, para ponerse en posición vertical  y realizar su recorrido hacia una plataforma flotando en el océano Atlántico. Es como si un edificio de 14 pisos, que se mueve más rápido que un kilómetro por segundo, intente frenar y  aterrizar con una precisión de 10 metros en un objetivo más pequeño que un campo de fútbol.
 
No va a ser fácil. Los representantes de la empresa solo le dan probabilidades de 50% al aterrizaje exitoso;  pero si lo es, la prueba audaz de SpaceX pronto podría conducir al desarrollo de cohetes más baratos, totalmente reutilizables que conviertan a la última  frontera  en una no tan difícil de alcanzar, al menos en el plano económico.