Durante unos minutos de la tarde del viernes 8 de abril de 2016 millones de ojos estaban enfocados en Cabo Cañaveral, en Florida, y poco después en un buque “dron” a un par de cientos de millas de distancia, en un agitado océano Atlántico.

La causa de toda esta atención fue el lanzamiento de SpaceX de una carga útil al espacio, destinada a la Estación Espacial Internacional, y un crucial intento de regresar, a salvo,  la primera etapa del cohete a la Tierra.

Según lo informado por prácticamente cada medio de comunicación en el planeta, el Falcon 9 hizo un glorioso y fácil retorno y aterrizaje controlado en el barco no tripulado de SpaceX.

Entonces, ¿por qué el jolgorio?

En primer lugar, conseguir  obtener de regreso la pieza más grande y más costosa del hardware de lanzamiento ofrece la posibilidad de utilizarla de nuevo y bajar el costo de alcanzar el espacio. En diciembre de 2015, SpaceX ya había conseguido que un booster de Falcon 9 regresara a la cercanía de donde se había lanzado unos diez minutos antes, en una plataforma vecina en Cabo Cañaveral.

Aunque aún queda por ver cuán bien queden estos cohetes para relanzamiento tras reparaciones, la idea básica es lógica. Reutilizar significa reducir drásticamente los costos de lanzamiento a largo plazo. Podría costar unos $60 millones construir uno de los impulsores (boosters)de SpaceX, pero solo unos pocos cientos de miles de dólares para repostarlo. Incluso si para ponerlo en forma para un nuevo vuelo se necesiten varios millones de dólares en retoques e ingeniería, sigue siendo un enorme ahorro.

El único problema es que en al menos la mitad de las trayectorias de lanzamiento desde Cabo Cañaveral se necesita volar sobre el océano Atlántico una larga distancia que hace inviable un regreso a la Florida. Los impulsores simplemente no pueden llevar suficiente combustible para dar la vuelta y volver.

De ahí los barcos no tripulados en alta mar. Estos sitios de aterrizaje móviles pueden movilizarse en el agua para estar exactamente en el lugar preciso para que el cohete caiga de nuevo en el arco de su trayectoria de lanzamiento, aun a cientos de millas de la costa atlántica.

Con un exitoso aterrizaje en el océano, SpaceX está camino a cubrir todas las opciones, de modo que todos los lanzamientos puedan implicar una recuperación del booster de lanzamiento y enormes ahorros.

Y aquí es donde el asunto de la visión toma forma.

Tal y como Elon Musk y muchos otros han dicho, hacer caer el costo por unidad de lanzamiento al espacio es crítico si nuestra especie va a explorar y utilizar el sistema solar. Es también la clave para asegurar nuestra supervivencia a largo plazo.

Incluso si nos convertimos del día a la noche en guardianes modelo de la Tierra –recortando nuestro crecimiento y revirtiendo el cambio climático, la contaminación y la extinción de las especies– todavía vivimos en un planeta a la deriva a través del cosmos. Eso es un lugar desafiante para estar sin un buen ‘plan B’.

El mejor depósito de garantía que podemos hacer es aprender a cómo vivir fuera del mundo. Hay probablemente muchas maneras de hacer esto, y aún no se sabe muy bien cuáles son las mejores. ¿Deberíamos tener estructuras de colonias en el espacio? ¿Deberíamos ir a la Luna? ¿O debemos tratar ir a Marte?

Marte tiene mucho encanto, y SpaceX en muchos sentidos fue construido desde cero para crear el puente al cuarto planeta. Pero aparte de simplemente conseguir salir de la Tierra y el transportar infraestructura y gente a este mundo de color rojo, también hay que depositar todo eso de forma segura en la superficie. Marte es difícil en este sentido. Puede ser un mundo menos masivo, con un campo de gravedad más suave, pero también tiene una atmósfera lamentablemente débil que hace el aterrizaje de cosas un enorme desafío porque hay poco de qué 'agarrarse' a medida que se entra a toda velocidad desde la órbita.

Pequeños robots exploradores y científicos ya están empujando los límites de lo que podemos hacer llegar a la superficie de Marte en una sola pieza. Lo que realmente se necesita es la capacidad de amartizar un vehículo de lanzamiento completo, con toneladas y toneladas de carga útil.

... que es exactamente lo que hemos visto a SpaceX hacer una vez más.

Las opiniones expresadas son las del autor (s) y no son necesariamente las de la revista Scientific American.