El ganado azul belga (Belgian Blue) es una raza de animales musculosos que proveen cantidades inusualmente grandes de preciados cortes de carne de res magra, y es el resultado de décadas de cruces selectivos.  Ahora, un equipo de científicos de Corea del Sur y China dicen que han creado el equivalente porcino, utilizando un método mucho más rápido.

Estos cerdos de ‘doble musculatura’ se hacen irrumpiendo, o editando, un solo gen. El cambio es mucho menos dramático que aquellos que se hacen en la modificación genética convencional, en el cual los genes de una especie se trasplantan en otra. Por ello, sus creadores esperan que los legisladores tomen una posición indulgente hacia los cerdos y que esta raza pueda estar incluida entre los primeros animales genéticamente modificados aprobados para consumo humano.

Jin-Soo Kim, biólogo molecular de la Universidad Nacional de Seúl que dirige el trabajo, argumenta que la edición de su gen tan solo acelera un proceso que podría ­–por lo menos en principio– ocurrir a través de una ruta más natural. “Podríamos hacer esto mediante cruces”, dice, “pero entonces nos tomaría décadas”.

Ningún animal genéticamente modificado ha sido aprobado para su consumo humano en ningún lugar del mundo, debido preocupaciones por los efectos negativos para el medio ambiente y la salud. El mercado del salmón del Atlántico transgénico, que crece rápidamente, ha languidecido en un limbo regulatorio durante 20 años con la Food and Drug Administration de Estados Unidos (vea Nature 497, 17–18; 2013). Kim y sus colegas son parte de un grupo creciente de investigadores que esperan que la edición genética, que se puede utilizar para inhabilitar un solo gen, evite esto.

Los reportes de aplicaciones de edición genética en la agricultura incluyen la creación de ganado sin cuernos –los cuernos hacen que los animales sean difíciles de manejar, y actualmente se remueven quemándolos mediante un proceso doloroso–. Los investigadores también han creado cerdos que son inmunes al virus de la fiebre porcina de África.

Lo que es clave para crear cerdos de doble musculatura es una mutación en el gen de la miostatina (MSTN). La MSTN inhibe el crecimiento de las células musculares, controlando el tamaño del músculo. Pero en algunos ganados, perros y humanos, la MSTN es interrumpida y las células musculares proliferan, creando un volumen anormal de fibras musculares.

Para introducir esta mutación en los cerdos, Kim utilizó una tecnología de edición de genes llamada TALEN, que consiste de una enzima que corta ADN adherida a otra proteína que se ata a una proteína de ADN. La proteína guía a la enzima que corta hacia un gen específico dentro de las células, que en este caso es el gen que codifica para MSTN, y entonces lo corta. El sistema natural de reparación de las células repara el ADN adhiriéndolo de nuevo, pero frecuentemente algunos pares de bases son eliminados o agregados durante el proceso, dejando al gen sin capacidad de funcionar.

El equipo editó células fetales de cerdo. Después de seleccionar una célula editada en la que TALEN había removido ambas copias del gen de MSTN, el colaborador de Kim, Xi-jun Yin, un investigador de clonación de animales en la Universidad Yanbian de Yanji, China, lo transfirió a un gameto, y creó 32 clones de cerditos.

Kim y su equipo aún no han publicado sus resultados. Sin embargo, las fotografías de los cerdos “muestran el fenotipo característico” de los animales de doble musculatura, dijo Heiner Niemann, un pionero del uso de herramientas de edición de genes en puercos del Instituto Friedrich Loeffler en Neustadt, Alemania. En particular, dice, tienen musculaturas traseras pronunciadas que son típicas de esos animales.

Yin dice que los estudios preliminares muestran que los cerdos proveen muchos de los beneficios de la doble musculatura de las vacas, como una carne más magra y mayor producción de carne por animal.  Sin embargo, también comparten algunos de sus problemas, como dificultades de parto debido al gran tamaño de los cerditos. Además, solo 13 de los 32 sobrevivieron hasta los ocho meses de edad. Y de estos, solo dos siguen vivos, dijo Yin, y solo uno se considera saludable.

En vez de tratar de crear carne a partir de tales cerdos, Kim y Yin planean usarlos para producir esperma que podría venderse productores para cruzarlos con cerdos normales. La descendencia que resultaría –con un gen MSTN interrumpido y uno normal– sería más sana, aunque menos musculosa, dicen ellos. El equipo ahora está llevando a cabo el mismo experimento con otra más nueva tecnología de edición genética llamada CRISPR/Cas9.  En septiembre del año pasado, científicos reportaron haber utilizado un método diferente de edición genética para desarrollar nuevas razas de vacas y ovejas de doble musculatura (C. Proudfoot et al. Transg. Res. 24, 147–153; 2015).

Debido a que la edición genética es un fenómeno relativamente nuevo, los países apenas han comenzado a considerar cómo lo regularán en animales y plantas agrícolas. Hay algunas señales de que las agencias de gobierno lo perciban con más indulgencia que como lo hacen con las formas convencionales de modificación genética: legisladores en Estados Unidos y Alemania ya han declarado que algunos cultivos que han sido editados genéticamente caen fuera de su ámbito porque no se ha incorporado ADN nuevo dentro de su genoma. Pero Tetsuya Ishii, quien estudia regulación internacional de biotecnología en la Universidad Hokkaido en Sapporo, Japón, y quien ha hecho una comparación internacional en las regulaciones de organismos genéticamente modificados, dice que la edición genética despertará una creciente alarma conforme progrese hacia animales.

Kim espera comerciar el esperma de cerdo editado con productores de China, donde la demanda por esta carne está a la alza. El clima regulatorio podría favorecer su plan. China está haciendo una gran inversión en la edición genética y ha tenido un sistema regulatorio históricamente más laxo, dice Ishii. Los legisladores serán cautelosos, dice, pero algunos podrían exentar de las regulaciones estrictas a la ingeniería genética que no involucre la transferencia de genes. “Creo que China irá primero”, dice Kim.

 

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado por primera vez el 30 de junio de 2015.