Los suplementos nutricionales envían a 23.000 personas, muchas de ellas niños, a la sala de emergencia en los Estados Unidos cada año, de acuerdo con un nuevo cálculo.

Solo poco más de 9% de los afectados requiere hospitalización. Muchos pacientes reportan síntomas de afecciones cardíacas.

Los suplementos incluyen productos herbales, aminoácidos, vitaminas, minerales y otros complementos nutricionales ofrecidos para un gran rango de usos, y a menudo con pocos o ningún estudio que apoyen estas afirmaciones.  

El nuevo estudio “ilustra la idea de que algo que es ‘natural’ no es necesariamente seguro, y estos productos no vienen sin riesgos”, dice Curtis Haas, director de farmacia del Centro Médico de la Universidad de Rochester y expresidente del Colegio Estadounidense de Farmacia Clínica. Haas no estuvo involucrado en la investigación.

No obstante, la asociación de comercio que representa a los fabricantes de los suplementos, el Consejo de Nutrición Responsable, reaccionó con un comunicado argumentando que los resultados “refuerzan el punto de que los suplementos nutricionales son seguros, particularmente cuando se pone en contexto con el número de gente —más de 150 millones de estadounidenses— que toman suplementos nutricionales cada año”.

El Congreso de EE.UU. ha frustrado intentos de regular más estrictamente la industria, valorada en $14.800 millones.

El nuevo estudio, publicado el 14 de octubre en New England Journal of Medicine, estuvo basado en una base de datos federales de efectos adversos reportados en 63 hospitales durante un período de 10 años.

En estos hospitales, el equipo de investigadores identificó 3.667 visitas de pacientes a la sala de emergencias que estaban vinculadas con la ingesta de suplementos. Eso se traduce en 23.000 eventos adversos en todo el país cada año, incluyendo un estimado de 2.154 hospitalizaciones.

Niños de cinco años sin supervisión sumaron 21,6% de las visitas.

El autor principal, Andrew Geller, de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, en Atlanta, Georgia, dijo a Reuters Health que los hallazgos sugieren que “todas las medicinas y suplementos nutricionales deberían almacenarse fuera del alcance de los niños”.

Adultos entre 20 y 34 años de edad representaron la porción más grande de las víctimas, con un 28%.

Lo productos para perder peso fueron los responsables de un estimado de 3.339 visitas de mujeres a la sala de emergencias por año, cerca de tres veces más que en el caso de los hombres.

Entre los hombres, un estimado de 567 visitas fueron atribuidas a los productos ofrecidos para potenciar la función sexual y 368 a productos para aumentar la musculatura.

“Lo más preocupante es la edad de la gente que viene con complicaciones o síntomas cardiovasculares”, dijo Haas. “Están en su segunda o tercera década de vida, lo cual muestra que hay un riesgo en estos productos”.

Entre los adultos con más edad, problemas para tragar las pastillas generaron cerca del 40% de las visitas a los departamentos de emergencia por eventos adversos relacionados con los suplementos; y los micronutrientes estaban implicados en más de 80% de las visitas, dijeron los investigadores.

“El número de visitas a la sala de emergencia atribuidas a eventos adversos relacionados con la toma de suplementos que nosotros identificamos es, probablemente, una subestimación, debido a que el uso de los suplementos no son lo suficientemente reportados por los pacientes, y los médicos podrían no identificar eventos adversos asociados a los suplementos tan frecuentemente como aquellos asociados con los fármacos”, dijeron los investigadores.

La investigación fue apoyada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.