Desde velocistas élite hasta moscas de la fruta, desde hace mucho tiempo la simetría del cuerpo  ha sido vinculada a la buena salud, la fuerza física y el éxito reproductivo. Pero las razones de esa correlación han sido difíciles de precisar. ¿Es la simetría del cuerpo en general un marcador de aptitud genética? ¿O es que la simetría de partes específicas del cuerpo –ojos, las rodillas o las fosas nasales– confieren ventajas funcionales únicas y específicas? Nuevos hallazgos de un estudio a largo plazo en atletas jamaiquinos, entre ellos algunos de los velocistas más rápidos del mundo, ofrecen pistas fascinantes.
 
En el nuevo trabajo, publicado el 17 de noviembre en la revista PLoS ONE, Robert Trivers, biólogo evolutivo  de la Universidad de Rutgers, y sus colegas, midieron las rodillas, los tobillos y los pies de 73 atletas de élite de Jamaica, incluyendo corredores olímpicos y un campeón del mundo. Los investigadores también examinaron las mismas zonas corporales de 116 jamaiquinos no deportistas de edad, sexo y peso similares.
 
La comparación reveló que las rodillas y los tobillos de los velocistas fueron significativamente más simétricas que las articulaciones en el grupo de control. Dentro del grupo de los corredores élite,  las rodillas y los tobillos de los atletas cuya carrera principal son los 100 metros planos fueron los más simétricos de todos; la simetría en los velocistas de más distancia (200, 400 y 800 metros) fue menos marcada, pero aún ligada a los mejores tiempos de carrera. Curiosamente, los pies de los velocistas de más larga distancia eran en realidad un tanto asimétricos. Trivers especula que hacer frecuentes giros a la izquierda en las carreras de pista más largas pueden favorecer o dar lugar a más asimetría en los pies.
 
Trivers ha estado analizando la relación entre la simetría y la aptitud física desde hace 18 años en Jamaica y él asegura que aún sigue encontrando nuevos hallazgos. Esta última investigación confirma más los hallazgos de un estudio publicado en 2013 en el que se evaluó a 285 niños y niñas de zonas rurales, con una edad media de ocho años. Para la investigación, Trivers y sus colegas midieron la simetría de los niños de pies a cabeza: desde la longitud de sus orejas hasta la de sus pies. Los niños fueron medidos en 1996, 2006 y un gran número se midieron de nuevo en 2010. Los niños con rodillas simétricas en 1996 y 2006 corrieron más rápido en 2010. La simetría de las rodillas, por sí sola, resultó ser un buen indicador de la velocidad que podría alcanzar un niño en una carrera corta. "En el nuevo estudio nos fijamos en algunos de los velocistas élite del mundo y he aquí que la misma variable que sobresalió en los niños jamaiquinos rurales se destaca aquí", dice Trivers. "La simetría de las rodillas predice los tiempos de carrera de un individuo".
 
Estos estudios ofrecen una nueva visión de la potencia de la simetría como un rasgo de predicción. Los hallazgos van acorde a lo que puede resultar obvio a simple vista: si ve a alguien correr, con las piernas batiendo hacia arriba y hacia abajo como pistones perfectos mientras avanza por la pista, usted puede imaginar lo útil que es la simetría de las rodillas. Pero, ¿cuánta calidad genética es mostrada por la simetría del cuerpo en general, y cuánta está ligada a la simetría de partes específicas del cuerpo? Depende: "La desviación de la simetría perfecta se produce durante el desarrollo temprano a causa de estrés para el organismo y una incapacidad genética para compensar por completo ese estrés. Una gran cantidad de literatura científica muestra que la simetría bilateral tiende a estar correlacionada positivamente con la salud, la fuerza física y la velocidad", explica Trivers.
 
Un colega de Trivers en este proyecto de investigación, el biólogo evolutivo John Manning, de la Universidad de Central Lancashire, en Inglaterra, descubrió que en los caballos de carreras, la simetría de la cabeza está casi tan estrechamente ligada al rendimiento de los animales en la competencia como lo está la simetría de las rodillas, es como si la simetría de los órganos de los sentidos y el cerebro son tan importantes como el aparato (las patas) necesario para correr.  
 
Asimismo, en los seres humanos el grado de simetría de las fosas nasales predice el desempeño en carreras de media distancia, quizás porque dichos atributos nasales favorecen un mejor consumo de oxígeno. La simetría en los pies predice la agresividad física en los niños, posiblemente porque la estabilidad física favorece a un luchador. La simetría de los oídos predice la tendencia de la mujer de cargar a un bebé o una muñeca en el lado izquierdo de su cuerpo. Una de las hipótesis de la ventaja aquí es que, una vez más, la simetría significa la aptitud y la salud en general. El cargar a un bebé en el lado izquierdo del cuerpo puede ayudar a calmarlo con los golpes constantes de los latidos del corazón de la madre.
 
Por último, la asimetría de los pechos está vinculada a un mayor riesgo de cáncer de mama, una correlación robustamente demostrada a través de mediciones directas de los senos, así como con rayos X. Aquí, Trivers dice, "la asimetría en sí puede señalar anomalías adicionales, tales como deterioro de la capacidad para controlar el crecimiento de las células cancerosas".
 
Pero resulta que no necesitamos calibradores y máquinas de rayos X que nos digan cómo la simetría es importante: los seres humanos ya estamos muy en sintonía con su importancia, y no solo en la búsqueda de parejas potenciales. Por ejemplo, un estudio realizado en 2009 por Trivers concluyó que la generosidad depende tanto de nuestra percepción de la simetría de la otra persona, así como de nuestra motivación para dar. La investigación utilizó lo que se conoce como el juego del ultimátum. En este juego un "proponente" ofrece dividir una suma de dinero con un "recibidor" que puede aceptar o rechazar la oferta. Si la oferta es aceptada, cada uno recibe dinero; si es rechazada, nadie recibe nada.
 
En una muestra de 106 varones y 82 mujeres jamaiquinos, los individuos jugaban con ‘recibidores’ del sexo opuesto en el que se les mostraba una foto para representar al ‘recibidor’. En el primer juego, se les mostró una foto de una cara simétrica; en la segunda una cara asimétrica. Treinta y cinco personas ofrecieron más al ‘recibidor’ porque pensaron que en la foto se veía atractivo y, de estos, 29 eligieron la foto simétrica. Once personas ofrecieron más al ‘recibidor’ porque se sentían que el ‘recibidor’ necesitaba el dinero. En el grupo de ‘proponentes’ caritativos, todos eligieron la foto asimétrica. Los resultados sugieren un conocimiento profundamente intuitivo humano de que los individuos que son asimétricos, en promedio, son menos aptos genéticamente –y por lo tanto están en desventaja–.
 
Tal vez el mayor secreto de la simetría aún no se ha revelado: cómo podría mejorar sutilmente la inteligencia humana. Allí, Trivers sospecha que la simetría puede ser más que la suma de sus partes. "Piense en los oídos y los ojos", dice. "Tenemos dos ojos simétricos con campos de visión que se superponen; con esa información nuestro cerebro crea la vista tridimensional". Del mismo modo, añade Trivers, con dos orejas simétricas nuestro cerebro puede sintetizar sonido estereofónico. "Y luego están los dos lóbulos simétricos del cerebro. ¿Será que la simetría cerebral provee un salto en la inteligencia social que es el equivalente a la visión en tres dimensiones y la audición estereofónica?", se pregunta el investigador.
 
Manning cree que, al menos en la biología, podemos saber por qué la naturaleza ama tanto la simetría. "La simetría perfecta es difícil de desarrollar y mantener durante el rápido crecimiento y desarrollo",  dice. "La lucha para llegar a la edad adulta en la perfección simétrica representa una prueba del desarrollo de la salud que involucra muchos genes. Es por eso que las simetrías corporales reflejan todo, desde una mayor producción de esperma y la capacidad de correr más rápido a la predisposición a algunos tipos de cáncer". La simetría puede, pues, ser un verdadero signo de la aptitud –ya sea la rótula perfecta, las fosas nasales más bonitas o el más brillante cerebro–.