Tener una vida social activa es uno de los predictores más fuertes de la longevidad y la buena salud. La conexión con los demás es uno de los impulsos humanos más fundamentales e importantes. ¡Pero también puede ser el más agotador! Una pregunta rápida: levante la mano si se cansa después de hablar con mucha gente. ¿Levantó la mano? Felicitaciones: ¡usted es un ser humano!

Creo que tendemos a exagerar nuestras diferencias y subestimar lo similares que todos somos en el fondo cuando se trata de nuestras necesidades básicas,  anhelos y frustraciones. Nuestra humanidad en común. Nuevas investigaciones muestran que a pesar de que cada uno de nosotros exhibe patrones de pensamientos, motivaciones y comportamientos que nos diferencian unos de otros, en realidad, durante nuestra vida cotidiana desplegamos toda la gama de comportamientos. A veces todo el mundo se cansa de sostener demasiadas interacciones sociales; a veces uno actúa como un idiota, a veces uno es lento, etc. Es solo que algunos de nosotros lo somos de forma más consistente y regular que otros.

En un nuevo estudio, dos investigadores finlandeses analizaron una de las descripciones más prominentes sobre las personas introvertidas: que necesitan estar solos y recargar sus energías después de haber tenido demasiadas interacciones sociales. Si bien esto es cierto, ¿es realmente el factor que diferencia a los introvertidos de los extrovertidos? Increíblemente esta idea nunca ha sido probada científicamente hasta ahora.

En el transcurso de 12 días, 48 participantes tomaron notas sobre rasgos de su personalidad, estado de ánimo, estrés y niveles de fatiga. Cinco veces al día, se les pidió que describieran sus comportamientos, sentimientos y situaciones durante la última hora. También se les pidió que describieran hasta qué punto habían interactuado en persona con otros durante la última hora. Además de analizar los efectos de comportarse extrovertidamente, los investigadores también observaron los efectos del comportamiento a conciencia (estudiar, trabajar, y tener una meta que trataban de lograr en la última hora).

Encontraron que entre más extrovertidamente y a conciencia actuaban, las personas informaban un mayor estado de ánimo positivo y menos niveles de fatiga, pero que después de tres horas los sujetos reportaban mayores niveles de fatiga. El nivel de cansancio dependía del número de personas con que se había interactuado durante la última hora, la intensidad de las interacciones sociales, y qué tanto se tenía en mente un objetivo específico cuando estaban estudiando o trabajando. Curiosamente, estos efectos se encontraron tanto para las personas introvertidas como las extrovertidas.

Si bien las conclusiones sobre la concientización no son sorprendentes (¡el trabajo duro es un trabajo duro!), esta es la primera evidencia directa que sugiere que el exceso de socialización es agotador para todo el mundo. De hecho, investigaciones previas han demostrado que en general, cuando están bajo estrés, cansancio, o cuando se vive en condiciones de hacinamiento, las personas suelen elegir estar solas si les es posible. Esta investigación también se suma a una creciente literatura que sugiere que, en el momento, actuar de forma extrovertida tiene las mismas consecuencias en el estado de ánimo tanto para introvertidos como extrovertidos. Tomada en conjunto, toda esta investigación sugiere que para la mayoría de los seres humanos en este planeta, tener una cantidad razonable de interacción social y de trabajo duro para alcanzar las metas hace sentirse bien, pero que un exceso de cualquiera tiende a hacer que la gente se sienta cansada después de unas horas.

Sin embargo, hay diferencias reales entre introvertidos y extrovertidos que no deben pasarse por alto. Por un lado, los introvertidos prefieren realmente la soledad y el tiempo de silencio en promedio más que los extrovertidos. Además, los últimos avances científicos de introversión sugieren que los extrovertidos son más dados a participar en interacciones sociales que aumentan particularmente el estatus o la atención social. La extroversión parece estar alimentada por la dopamina, en particular a través de los circuitos de recompensa del cerebro que nos llevan a emocionarnos ante la posibilidad de "recompensas apetitivo" en el medio ambiente, tales como dinero, poder, sexo y condición social.

Este estudio no distingue entre la naturaleza particular de las interacciones, o el valor de la recompensa de las interacciones, pero yo predigo que habría habido diferencias reales entre los introvertidos y los extrovertidos si se hubieran evaluado variables más sutiles. Por ejemplo, tal vez los introvertidos se agotan más rápidamente después de tener que participar en 'networking'. O tal vez después de demasiada intensidad social, los introvertidos se retiran a la soledad para recargar sus baterías, mientras que los extrovertidos podrían buscar más interacciones sociales con un pequeño grupo de amigos. Todas estas preguntas están maduras para la investigación futura.

Sin embargo, este es un buen estudio en pequeña escala que demuestra que en el fondo, a todos nos cansa tener que hablar con mucha gente, y tener que trabajar muy arduamente. Eso es agotador para todo el mundo por igual. Esto es algo con lo que todos nos podemos relacionar, y conversar al lado del dispensador de agua. O no hacerlo.

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