El gran terremoto que sacudió Ecuador el sábado 16 de abril alcanzó la magnitud de 7,8. El sismo se produjo en una zona de falla tectónica que en el pasado ha desatado terremotos mucho más grandes, incluyendo el terremoto más grande registrado por instrumentos científicos, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.

El terremoto del sábado cerca de la costa del Pacífico mató al menos a 270 personas, muchas aplastadas bajo edificios desplomados. El movimiento telúrico se produjo en una zona muy activa sísmicamente en la costa del Pacífico de América del Sur. En el lugar del terremoto, un pedazo de la corteza terrestre llamada la placa de Nazca se está sumergiendo debajo de América del Sur, moviéndose hacia el este a 61 milímetros por año, según el estudio geológico. La línea roja en el mapa de arriba muestra el límite de las dos placas; las otras líneas muestran el alcance de la sacudida del sábado. Al sur, las fuerzas que impulsan estas placas a unirse son tan potentes que, durante millones de años, han creado una zona de rocas arrugadas que ha elevado los Andes hacia el cielo.

La tritura de grandes bloques de roca en esta frontera crea fallas inversas, cuando un bloque se proyecta sobre otro. A medida que las placas empujan estos bloques, se deslizan en sacudidas, creando grandes terremotos. El terremoto más grande detectado por un sensor sísmico ocurrió en el sur de Chile en 1960. Ese terremoto fue de la magnitud casi inimaginable de 9,5.

Este no es el único gran temblor que ha sacudido la región en el pasado. El Servicio Geológico, en su sitio web, señala que desde el año 1900 siete terremotos de magnitud 7 o superior han ocurrido a menos de 250 km del sismo del sábado. El 31 de enero de 1906 una sacudida de 8,3 retumbó a través de esta zona de colisión de las placas Pacífico-Suramericana, 90 km al noreste del sismo del sábado. Creó un desgarrón en las rocas a lo largo de  400 a 500 km y los movimientos submarinos produjeron un tsunami que mató entre 500 y 1.500 personas. En 1987, a unos 240 km al este del evento del sábado, un terremoto de poca profundidad –una ruptura en la parte superior de la corteza– alcanzó una magnitud de 7,2, y mató a unas 1.000 personas.