A finales del 2014, el estado brasileño de Rio Grande do Sul incorporó un mono, un tapir, una especie de comadreja llamada tayra y 18 mariposas a su lista roja de especies amenazadas.

Una de esas mariposas, una especie de alas metálicas conocida solo como Stichelia pelotensis, era un poco misteriosa. Fue primero descrita en la década de 1950, pero todos los intentos por encontrarla de nuevo en su ubicación original resultaron infructuosos. La especie solo había sido vista una vez y, desde entonces, una hembra había sido encontrada a 250 kilómetros del primer sitio de avistamiento. Con estas raras circunstancias en mente, el gobierno de la región declaró a la mariposa críticamente amenazada y advirtió que estaba en riesgo de extinción debido a la constante pérdida de hábitat en la región donde había sido observada por primera vez.

Un año más tarde, han llegado buenas noticias acerca de esa mariposa perdida. De acuerdo con una investigación publicada el 28 de noviembre en la Revista Brasileira de Entomologia, S. pelotensis ha sido finalmente hallada.

Los investigadores de la Universidad Federal de Paraná, en conjunto con otras dos instituciones brasileñas, encontraron la mariposa en una pradera pantanosa, aproximadamente 17 kilómetros de donde había sido observada en la década de 1950. El primer avistamiento fue el de un macho solo. Tuvieron que esperar casi dos meses hasta la siguiente observación, pero la paciencia del equipo fue recompensada. Esta vez lograron ver otros cuatro machos. Una semana después vieron a un macho y una hembra.

Como describen en el artículo, el macho y la hembra fueron vistos alimentándose de una planta florecida llamada Eryngium elegans. “Luego de comer”, escribieron, “ambos especímenes partieron en un vuelo rápido y errático y no fueron vistos de nuevo”.

El autor principal, Ricardo Russo Siewert, biólogo de la Universidad Federal de Paraná, llama a este “un hallazgo importante”, pero dice que esto no es sino el primer paso para comenzar a entender a esta especie rara vez vista. No sabemos mucho de su comportamiento o necesidades ecológicas, incluyendo la planta huésped en la que pone sus huevos. No sabemos qué tan bien están, cuántas son o si existen en otros lugares. “Todavía tenemos que realizar inventarios optimizados para buscar otras poblaciones de esta especie”, dice.

El tiempo es un factor esencial. Siewert apunta que “solo 0,14% de estos hábitats de praderas de Rio Grande do Sul se encuentran dentro áreas de conservación”. Este diminuto porcentaje no incluye el hábitat donde la mariposa fue hallada. “El resto de los campos están perdiendo terreno debido a la expansión de actividades agrícolas y forestales”, señala.

Por ahora, Siewert considera que esta otrora perdida mariposa aún está en peligro y dice que necesita ser protegida. Pero al menos el misterio de su existencia, por ahora, ha sido resuelto.

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